Si ya entendiste que el dinero puede trabajar por ti con efectivo, bonos y acciones, prepárate para subir el volumen. Esta semana nos sumergimos en cuatro opciones de inversión que pueden parecer complicadas, pero son más accesibles de lo que crees: fondos de inversión, ETFs, bienes raíces y criptomonedas. No necesitas un traje de banquero ni millones en el banco; solo ganas de aprender cómo hacer que tus ahorros den un salto. Imagina esto como una caja de herramientas: cada una tiene su uso, y tú decides cuál agarrar.
Hablamos con expertos y personas comunes que han probado estas aguas, y sus historias demuestran que invertir es menos sobre magia y más sobre curiosidad. Así que, con un café en mano, vamos a desmenuzarlo.
Fondos de inversión: juntos es mejor
Empecemos con los fondos de inversión. Piensa en ellos como un club donde todos juntan su dinero, y un experto lo invierte por ti en una mezcla de acciones, bonos u otros activos. «Es como subirse a un autobús: no conduces, pero llegas al destino», dice John Bogle, fundador de Vanguard y leyenda de las inversiones. Pagas una pequeña comisión, pero te ahorras el estrés de elegir cada detalle.
Conoce a Laura Vargas, una recepcionista de 30 años de Santiago, Chile. Laura ahorró 500,000 pesos chilenos (unos $526 USD) en 2024 y los puso en un fondo mutuo de un banco que invierte en empresas locales. «No sé de acciones, pero el fondo me dio un 7% en un año», dice. Sus 500,000 pesos crecieron a 535,000 ($563 USD). «Me gusta que alguien más decida por mí mientras aprendo». Los fondos son perfectos para principiantes: diversifican el riesgo y requieren poca experiencia. Eso sí, revisa las comisiones: un 1% anual puede comerse tus ganancias con el tiempo.
ETFs: La caja mágica de la diversificación
Luego están los ETFs (Exchange Traded Funds), o fondos cotizados. Son como los fondos de inversión, pero se compran y venden como acciones en la bolsa. «Un ETF es una forma barata de tener un pedazo de todo», explica Burton Malkiel, autor de A Random Walk Down Wall Street. Por ejemplo, un ETF del S&P 500 te da una pequeña parte de las 500 empresas más grandes de EE.UU., como Apple y Tesla, por solo unos dólares.
Tomemos a Miguel Torres, un repartidor de 25 años de Ciudad de México. Miguel invirtió 2,000 pesos mexicanos (unos $100 USD) en un ETF del S&P 500 a través de la app GBM en 2024. «Leí que era más seguro que una sola acción», cuenta. En seis meses, su inversión subió a 2,200 pesos ($110 USD), un 10%. «Me asusté cuando bajó un día, pero vi que a largo plazo sube». Los ETFs son baratos (comisiones desde 0.03% anual) y flexibles, ideales si quieres diversificar sin complicarte. «Es como comprar el mercado entero», dice Malkiel.
Bienes raíces: Tocar tu inversión
Ahora, algo más tangible: los bienes raíces. No necesitas comprar una casa entera; puedes empezar con pequeños proyectos o fondos inmobiliarios. «Es una inversión que puedes ver y sentir», dice Barbara Corcoran, magnate inmobiliaria y estrella de Shark Tank. Si alquilas una propiedad, generas ingreso pasivo; si sube de valor, ganas al vender.
Mira a Elena Rojas, una cocinera de 38 años de Bogotá, Colombia. Elena ahorró 5 millones de pesos (unos $1,190 USD) y en 2024 se unió a amigos para comprar un pequeño local comercial por 20 millones ($4,762 USD). «Aporto el 25% y recibo 50,000 pesos ($12 USD) al mes de renta», dice. En dos años, el local podría valer más. «Es lento, pero me emociona tener algo físico». También hay fondos REITs (Real Estate Investment Trusts), que te permiten invertir en propiedades desde $100 USD vía apps como eToro. «Es bienes raíces sin el dolor de cabeza», dice Corcoran.
Criptomonedas: El salvaje oeste digital
Finalmente, las criptomonedas: Bitcoin, Ethereum y más. Son monedas digitales que suben y bajan como una montaña rusa. «Es la inversión más arriesgada, pero también la más emocionante», dice Anthony Pompliano, inversionista y podcaster cripto. No están respaldadas por bancos, sino por tecnología (blockchain), lo que las hace volátiles pero con potencial enorme.
Juan Díaz, un estudiante de 22 años de Buenos Aires, Argentina, lo probó. En 2024, invirtió 10,000 pesos argentinos (unos $10 USD) en Bitcoin vía Binance. «Subió a 15,000 pesos ($15 USD) en un mes, pero luego cayó a 8,000 ($8 USD)», cuenta. «Es como un juego, pero aprendí a no poner lo que no puedo perder». Bitcoin creció un 50% en 2024 (CoinMarketCap), pero también tuvo caídas del 20% en días. «Solo invierte lo que estés dispuesto a quemar», advierte Pompliano.
Comparando las opciones: ¿Qué te va?
Si tienes $100 USD:
- Fondos de inversión (7% anual): $107 USD en un año, estable.
- ETFs (10% promedio): $110 USD, con altibajos.
- Bienes raíces (5% renta + valor): $5 USD al año + posible aumento.
- Criptos (50% o -20%): $150 USD o $80 USD, pura adrenalina.
Laura prefiere fondos por simplicidad. Miguel, ETFs por flexibilidad. Elena, bienes raíces por tangibilidad. Juan, criptos por emoción. «No hay una talla única; elige según tu personalidad», dice Bogle, la ya citada leyenda de Vanguard.
Historias que enganchan
Laura ya planea otro fondo. «Es como ahorrar con turbo», dice. Miguel ahorró 1,000 pesos más ($50 USD) para su ETF. «Quiero más del pastel», sonríe. Elena sueña con una casa propia. Juan, tras su montaña rusa cripto, invirtió 5,000 pesos ($5 USD) en Ethereum. «Voy despacio ahora», admite.
Cómo empezar sin enredarte
- Fondos: Busca en tu banco.
- ETFs: Abre una cuenta en eToro o GBM, empieza con $10 USD.
- Bienes raíces: Investiga REITs o junta amigos para un proyecto.
- Criptos: Usa Binance o Coinbase, prueba con $5 USD.
Lecturas para apuntar a la cima
- «The Little Book of Common Sense Investing» de John Bogle: ETFs y fondos en palabras simples.
- «A Random Walk Down Wall Street» de Burton Malkiel: Por qué los ETFs son oro.
- «The Millionaire Real Estate Investor» de Gary Keller: Bienes raíces para principiantes.
- «Digital Gold» de Nathaniel Popper: La historia de Bitcoin, fascinante y clara.
- Artículo: ‘What Are REITs?’ en Investopedia (gratis): Rápido y útil.
Tu próximo movimiento
Invertir es como sembrar: cada opción es una semilla distinta. «No esperes saberlo todo; empieza y aprende en el camino», dice Corcoran. Laura, Miguel, Elena y Juan no son expertos, pero están creciendo. Como dice Pompliano: «El riesgo más grande es no hacer nada». ¿Qué semilla vas a plantar hoy?
(*) Los nombres de Laura, Miguel, Elena y Juan son ficticios, pero basados en casos reales usados para ilustrar los conceptos.