En su tercer documental, Canavaggio explora el lado más humano del mito de Torrijos. El pasado nacionalista para enfrentar las narrativas cuestionables de hoy
Es el tema que se repite en aceras y buses, redes sociales y noticiarios. La arremetida del presidente estadounidense Donald Trump contra el Canal ha despertado el interés por conocer más acerca de los tratados que permitieron la máxima conquista nacionalista en la historia del país.
Es una historia con la que Annie Canavaggio ha estado conectada desde su nacimiento. La cineasta nació en 1968, cuando tuvo lugar el golpe de Estado que conduciría a Omar Torrijos al poder.
Entre las memorias de aquellos años Canavaggio rescata un episodio, cuando tenía entre 13 y 14 años. “Recuerdo estar en la escuela, que pararon las clases y nos pusieron el Tratado Torrijos Carter, para que lo viéramos en televisión”.
Cuando se trasladaba al interior acostumbraba a pasar por la Avenida Omar Torrijos. En la ruta al puente Centenario queda Clayton, que antaño era una base militar a la que los panameños no podían entrar. Una situación similar se daba en el Causeway y en otras zonas que posteriormente fueron revertidas.
“Los jóvenes de hoy día, toda esta nueva generación, no tienen la menor idea de lo que ocurrió, de todo lo que hubo que luchar para que esta tierra fuera devuelta, esta tierra que siempre nos perteneció”, destacó.
Para aliviar este desconocimiento, durante los últimos cinco años Canavaggio ha venido trabajando en el documental Hijo de Tigre y Mula, que plasma parte de la historia de Torrijos y de los tratados que llevan su nombre y el del presidente estadounidense Jimmy Carter. Y que hoy en día adquiere relevancia debido a la narrativa expansionista de Trump.
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En el ajedrez de la geopolítica
Fue una tarea titánica. Las negociaciones se extendieron a lo largo de 13 años, durante los cuales Torrijos tuvo que armar un equipo de negociadores, con integrantes tanto de la derecha como de la izquierda. Después los fue cambiando, dependiendo de las circunstancias, de los países con los que debía negociar. Movió sus piezas como un ajedrecista, cómo aprendió de sus padres.
“El tuvo la brillantez de saber de quién rodearse. No tuvo la suerte de tener a Carter enfrente. Supo reconocer que tenía a Carter enfrente y que con él podía negociar. Eso es inteligencia”, afirmó Canavaggio.

Torrijos supo reconocer en Carter a alguien con quien podía negociar. Foto: Colección de Tom Zimberoff.
Fue un juego de ajedrez en un entorno geopolítico complicado. En 1973 Estados Unidos se retiraba de Vietnam. Un año antes el presidente estadounidense Richard Nixon visitaba China para establecer relaciones diplomáticas, como parte de una estrategia encaminada a lograr una posición más firme para posteriormente negociar con la Unión Soviética.
Y, en plena Guerra Fría, Panamá subía el tono de sus reclamos soberanistas en la Zona del Canal. Para Estados Unidos resultaba muy difícil mantener su presencia en un país en constante conflicto. “Creo que ellos no querían otro Vietnam, creo que hay algo de eso”, señaló Canavaggio durante una entrevista vía zoom.
Asegura que hoy en día el Canal está siendo administrado adecuadamente, aunque cuestionó el uso que se hace de sus aportes.
Los archivos de ‘El Viejo’
La investigación duró tres años. Canavaggio comenzó con los libros del historiador panameño Omar Jaén, y de los estadounidenses William Jorden y Michelle Labrut.
Asimismo, indagó en los archivos de varias instituciones, tanto panameñas como estadounidense, como la Autoridad del Canal de Panamá, el Grupo de Cine Universitario, la Biblioteca Nacional, la Fundación Omar Torrijos y la Fundación Carter. Pero fue en la Administración Nacional de Archivos y Registros (Nara) donde extrajo el grueso de la información utilizada en su documental.

Durante tres años Canavaggio indagó en varios archivos en busca de información y material audiovisual. Foto: Colección de Tom Zimberoff.
“Tuve dificultades durante la pandemia porque se me bloqueó todo. Nara no me permitía buscar. Mandaba correos para pedir permiso y la gente no me respondía”, indicó. Una vez superados los contratiempos relacionados con la pandemia -época durante la que tuvo que cambiar de editor-, siguió con el proceso de búsqueda de material de archivo, consiguiéndolo a través de algunas televisoras en Estados Unidos.
Este material le permitió explorar el otro lado de la historia, el de negociadores como Sol Linowitz, Ellsworth Bunker y otros que representaron los intereses estadounidenses. Pero los límites de su presupuesto -algunos audios se los vendían a 200 dólares el segundo- limitaron sus intentos de ahondar más en la posición de los representantes de Washington.
Con todo este material, y con los testimonios recogidos en entrevistas en Coclesito, comunidad colonense que era visitada frecuentemente por Torrijos; con los hijos del General, algunos de sus allegados, así como con negociadores y diplomáticos como Ricardo Alberto Arias, Canavaggio fue armando el relato.
La historia contada en Hijo de Tigre y Mula comienza con un “preámbulo del 9 de enero y cómo era la ex zona del Canal”, para luego pasar al golpe de Estado de 1968. El documental se concentra en esa época, en los 13 años de complejas negociaciones entre Estados y Unidos y Panamá, y que culminaron en 1977 con la firma de los tratados en la sede de la Organización de los Estados Americanos, en Washington.
En Coclesito, donde Torrijos era conocido como “El Viejo” por los lugareños, Canavaggio descubrió otro lado del General, a “aquel que caminaba con la gente, que se tiraba al río, el que abrazaba a los niños”. Al líder nacionalista que vivía en una casa sin ventilador, y cuyo vestuario diario se limitaba a “3 o 4 mudas”.
Un político que vivía su vida con sencillez, que se sentía más a gusto en su círculo íntimo y no tanto en reuniones con líderes extranjeros, que con frecuencia se quedaba callado, escuchando a los demás. Un personaje que se situaba en las antípodas de la política contemporáneo.

Los tratados fueron firmados el 7 de septiembre de 1977, en la sede de la OEA.
¿Cómo logró el líder de un país pequeño pelear con Goliat y forzarlo a firmar un tratado que parecía ir en contra de sus intereses nacionales? Esta es la pregunta que Canavaggio intenta responder con este trabajo, al que califica como un “curso intensivo” de la materia de relaciones entre Panamá y Estados Unidos.
Hijo de Tigre y Mula es su tercer documental, el primero desde Rompiendo la ola. A partir del 13 de marzo se proyectará durante dos semanas en siete salas de cine en Panamá, Chiriquí y Veraguas.
Su proyección se dará cuando Estados Unidos y Panamá atraviesan por un momento de tensiones diplomáticas, dada los recientes reclamos de Trump y su equipo de gobierno que apuntan a una supuesta influencia china en los puertos y la zona canalera.
La directora espera que el documental refuerce un mensaje de unidad nacional frente a esta amenaza, dejando atrás las diferencias políticas. “Hay que desmentir todas esas patrañas, que han estado saliendo en redes del lado de este señor”, propuso. Desde la posteridad el General guarda silencio y asienta, confiado en la fortaleza de su legado.