Val Kilmer: la estrella que Hollywood amaba odiar

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Una estrella de los 90 que brilló en «Top Gun» y como Batman se apaga a los 65 años

Val Kilmer, el actor estadounidense que alcanzó el estrellato con papeles icónicos como Jim Morrison y Batman, falleció este martes en Los Ángeles a los 65 años debido a una neumonía, según confirmó su hija Mercedes Kilmer a The New York Times. El intérprete, que había superado previamente un cáncer de garganta diagnosticado en 2014, deja tras de sí una carrera cinematográfica de altibajos marcada tanto por interpretaciones memorables como por su reputación de actor problemático.

De Juilliard a las grandes producciones de Hollywood

Nacido el 31 de diciembre de 1959 en Los Ángeles, Kilmer creció en el barrio de Chatsworth, donde tuvo como vecinos a Roy Rogers y Dale Evans, y como compañeros de instituto a Kevin Spacey y Mare Winningham. Su interés por la actuación se manifestó temprano: a los 17 años se convirtió en uno de los estudiantes más jóvenes admitidos en el prestigioso programa de actuación de la escuela Juilliard de Nueva York.

Su carrera cinematográfica despegó en 1984 con la parodia de espías «Top Secret!», donde interpretó a un cantante de rock estadounidense involucrado accidentalmente en un complot de la Alemania del Este. Sin embargo, fue su papel como el arrogante piloto «Iceman» Kazansky en «Top Gun» (1986), junto a Tom Cruise, lo que lo catapultó a la fama.

Una estrella versátil en su apogeo

Durante la década de los 90, Kilmer se consolidó como una de las grandes estrellas de Hollywood. Ofreció una interpretación vívida de Jim Morrison en «The Doors» (1991) de Oliver Stone y encarnó al Caballero Oscuro en «Batman Forever» (1995), sustituyendo a Michael Keaton, aunque ni él ni la película fueron considerados representantes estelares de la franquicia.

Su filmografía incluye destacadas apariciones en películas ahora consideradas de culto como «Amor a quemarropa» (1993), escrita por Quentin Tarantino; «Heat» (1995) de Michael Mann, donde compartió pantalla con Robert De Niro y Al Pacino; y «Kiss Kiss Bang Bang» (2005), una comedia negra junto a Robert Downey Jr.

Kilmer mostró su versatilidad interpretando al pistolero Doc Holliday en «Tombstone» (1993), al elegante ladrón protagonista en «El Santo» (1997) y a Felipe de Macedonia en «Alexander» (2004) de Oliver Stone. También participó en «La isla del doctor Moreau» (1996), una producción problemática donde trabajó con Marlon Brando.

El hombre que Hollywood amaba odiar

A pesar de su innegable talento, Kilmer se ganó reputación de actor difícil. Un artículo de portada de 1996 en Entertainment Weekly se tituló «El hombre que Hollywood ama odiar». El director Joel Schumacher, tras trabajar con él en «Batman Forever», declaró: «No me gusta Val Kilmer. No me gusta su ética de trabajo y no quiero volver a trabajar con él nunca jamás».

Oliver Stone, quien lo dirigió en dos ocasiones, comentó: «La mayoría de los actores reconocen que Val tiene algo diferente de lo que se ve a simple vista». Robert Downey Jr., inicialmente reticente a trabajar con él, terminó considerándolo «crónicamente excéntrico» pero desarrolló una gran amistad con el actor.

Tragedias personales y obsesiones artísticas

La vida de Kilmer estuvo marcada por la tragedia de la muerte de su hermano menor Wesley, quien se ahogó en una piscina en 1977. «No volví a la realidad hasta dos o tres años después de la muerte de mi hermano», confesó en una entrevista, reconociendo que este evento influyó profundamente en su carácter y comportamiento.

Una de las grandes obsesiones artísticas de Kilmer fue Mark Twain. Durante años investigó y escribió un monólogo titulado «Citizen Twain», que comenzó a representar en 2010. También interpretó al escritor en una versión cinematográfica de esa obra en 2019 y en una adaptación de «Tom Sawyer y Huckleberry Finn» en 2014. El actor, que era científico cristiano, planeaba dirigir y protagonizar una película sobre Twain y Mary Baker Eddy, fundadora de la Ciencia Cristiana.

Batallas contra la enfermedad y regreso triunfal

En 2014, Kilmer fue diagnosticado con cáncer de garganta, lo que lo mantuvo alejado de la industria durante varios años. La quimioterapia y una traqueotomía afectaron severamente su voz. «Me curé rápidamente del cáncer, pero la radiación de la quimioterapia me afectó la voz», explicaba en su documental. «Es difícil hablar y que me comprendan».

Su regreso más notable se produjo en 2022, cuando volvió a interpretar a «Iceman» Kazansky en «Top Gun: Maverick», la secuela de la película que lo lanzó al estrellato 36 años antes. En esta ocasión, su personaje, ya retirado del pilotaje, irradiaba una enorme fuerza vital que contrastaba con su situación personal.

Un legado cinematográfico redescubierto

En 2021, estrenó el documental «Val», basado en décadas de material de archivo personal que el propio actor había grabado a lo largo de su vida. «He tenido una vida mágica, y he capturado en vídeo mucho de ella», afirmaba en la película, que fue celebrada por la crítica como un crudo autorretrato desprovisto del maquillaje usual de Hollywood.

A pesar de nunca haber sido nominado al Oscar ni a los Globos de Oro (aunque sí aspiró tres veces a un Razzie), el legado cinematográfico de Kilmer ha sido reevaluado en los últimos años, reconociendo su versatilidad y la intensidad que aportaba a sus interpretaciones.

«No me arrepiento de nada», dijo Kilmer en sus últimos años. «Es un dicho, pero en parte es cierto: una vez que eres una estrella, siempre lo eres; la cuestión es, ¿a qué nivel?». Con su fallecimiento, Hollywood pierde a uno de sus actores más enigmáticos y talentosos, cuya carrera, marcada por altibajos, dejó una huella indeleble en la historia del cine.

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