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Etiqueta: ninis

Entre opciones y desesperanzas

Para el 2018, la cantidad de jóvenes entre los 15 y los 24 años que ni estudiaban ni trabajaban se acercaba a los 119 mil 340, según el informe Los NiNis en Panamá. Para la misma fecha, en el resto de América Latina la cifra sobrepasaba los 20 millones. Ambas cifras resultan desoladoras porque son muchos jóvenes condenados a una vida de incertidumbres y carencias por falta de oportunidades educativas o laborales, o a causa de la pobreza, la discriminación, la desmotivación, la falta de habilidades o, en el último de los casos, por una absoluta ausencia de apoyo familiar. Y, aunque no existen estudios más recientes, luego de la pandemia del coronavirus los incrementos en las cifras han de ser descomunales: los números del desempleo causados por la Covid-19 se ensañaron contra los sectores jóvenes.

Que no sea uno de los temas centrales en las chácharas de las clases gobernantes, no le resta importancia. El tema reclama atención y respuestas urgentes porque el número de afectados es impresionante; sólo se requiere una poca de creatividad: la que resulta de unir dos puntos que, hasta entonces, parecían no relacionados.

Según el Course Report, para el 2018 se generaban ingresos por 240 millones de dólares anuales en la industria del Bootcamp. Estos son programas de formación laboral intensivos para dotar al estudiante de habilidades específicas en un corto período de tiempo que va desde unas pocas semanas hasta varios meses. La formación está enfocada, por lo general, en campos tecnológicos como la programación, el desarrollo web, la ciberseguridad, la ciencia de datos, el diseño de experiencia de usuario, la inteligencia artificial y el diseño gráfico. Algunos incluyen la formación en gestión de proyectos y en marketing digital.

Un programa de becas y ayudas económicas para que los jóvenes ninis accedan a este tipo de formación; además de programas de entrenamiento en áreas específicas de gran demanda en el mercado laboral; y un compromiso de alianzas con el sector privado para que brinden oportunidades laborales a los graduados de estos bootcamps, sería un buen primer paso para ofrecer opciones de un mejor porvenir a ese numeroso grupo de muchachos que hoy se debate en la desesperanza.

El ejército de la desesperanza

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha identificado tres tendencias que están transformando profundamente el presente y futuro de la educación. La más impresionante es el auge de las nuevas tecnologías, entre ellas la inteligencia artificial, que le han dado un vuelco a la naturaleza del trabajo y a las habilidades necesarias para encajar en el nuevo escenario laboral. La otra es la diversidad de la masa estudiantil, que reclama gestores educativos más receptivos a los talentos y a las necesidades de los alumnos. Y la tercera es la necesidad del aprendizaje permanente, requisito fundamental para actualizarse y mantenerse al día respecto a las exigencias de un mundo cuya velocidad de cambio es vertiginosa.

En la misma medida que el mundo se vuelve cada vez más complejo, la educación, por su parte, adquiere mucha mayor importancia para el crecimiento económico, social y personal del individuo. Se constituye en una herramienta poderosa para disminuir la pobreza y para lograr sociedades más saludables, porque un ciudadano mejor educado tiende a participar más activamente en la vida cívica de sus comunidades.

En Panamá resulta alarmante el índice de deserción escolar alcanzado en el año lectivo 2022. En el nivel primario, 12 mil 408 niños abandonaron la escuela; la pre media perdió 3 mil 409; mientras que en la media la deserción ascendió a 4 mil 293 jóvenes. ¡Un total de 20 mil 110 estudiantes dieron la espalda, el año pasado, a la posibilidad de un mejor porvenir! Tomando en cuenta que en el 2019 la cantidad de jóvenes que ni estudian ni trabajan (ninis) era de 259, 748; y que, luego de la pandemia, el número se estima en unos 400 mil; con estos 20 mil que se suman al abandono escolar las dimensiones de la crisis adquieren dimensiones descomunales. El país no puede continuar indiferente ante este desastre.

El ejército de la esperanza

El vertiginoso escenario actual requiere que la habilidad de contemplar el bosque vaya acompañada de la capacidad de contemplar cada uno de los árboles que lo conforman. Más que nunca, el liderazgo exige dominar magistralmente los detalles generales y los particulares.

En nuestro país, la escasez de talento se ha convertido en el mayor problema que enfrentan las empresas al momento de contratar personal. Es la más alta de los últimos 15 años, señalan los empresarios, con el más alto grado de dificultad para encontrar prospectos laborales que posean las habilidades blandas y duras requeridas. Entre los sectores más afectadas por la falta de trabajadores calificados está el de operaciones y logística, ventas, manufactura, asistente de oficinas, administración y atención al cliente, entre otros.

A su vez, uno de los legados que deja la pandemia del coronavirus en el sector educativo es una alta tasa de deserción escolar: en agosto del 2019, 14 mil adolescentes abandonaron sus estudios; la cifra, como consecuencia de la pandemia, escaló hasta los 60 mil estudiantes abandonando las aulas escolares. Como consecuencia de esto, la cifra de Ninis (jóvenes entre los 15 y los 29 años de edad que ni estudian ni trabajan) saltó de los 259 mil 748 en el 2019 a más de 400 mil en agosto del 2021: ¡casi el 10 por ciento de la población total!

Con las carencias laborales identificadas, una posible respuesta resulta evidente: preparación laboral intensiva que permita abrir las puertas del mercado laboral a ese ejército juvenil e integrarlo a la economía nacional, mediante la educación pertinente y el desarrollo de las habilidades solicitadas. Además de un plan masivo de inversión pública que impacte positivamente la generación de empleo directo, como señala un experto como respuesta a la crítica situación laboral del país, ¿no resultaría acertado, también, un plan masivo de reeducación de la mano de obra?

En su estupendo libro ¡Basta de historias!, Andrés Oppenheimer señala que “en la economía del siglo XXI, los recursos naturales suelen ser una receta para la complacencia y el crecimiento a corto plazo, mientras que las mentes preparadas representan un pasaporte a la prosperidad”. Ese pasaporte, en el escenario nacional, requiere de iniciativas educativas conjuntas entre el sector gubernamental y el privado. He ahí el reto.

Los nuevos Ninis: ¡Adiós trabajo formal, hola emprendimiento!

La nueva ola de Ninis, (ni trabajan, ni estudian), aquellos que hoy tienen entre 15 y 29 años, podrían formar parte de la generación del emprendimiento o trabajo informal y no de una planilla empresarial.

Esa es la realidad a la que apuntan las cifras de desempleo especialmente entre los más jóvenes. Actualmente la cifra de Ninis está entre el 42% y 45%, el porcentaje más alto en la historia según expertos.

Y esto es solo un aproximado, ya que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo, aún no ha dado las cifras oficiales.

Pero más allá de la dificultad para conseguir empleos, los que ni trabajan, ni estudian, tienen un tema psicológico que los afecta.

“Este grupo etario no está en busca o no piensa a futuro en un trabajo formal, teniendo un jefe que les exija las horas mínimas de trabajo o horas extras por poco dinero. Ellos buscan una entrada económica fácil y desde la comodidad de sus hogares si es posible”, explicó el psicólogo Edgar López.

Complicado

Actualmente hay unos 400 mil jóvenes sin empleos. Antes de la pandemia y sus efectos colaterales, se estimaba que la población joven con trabajo formal era de 335,541, pero un cuarto de ellos quedó sin empleos.

Para 2014, la cifra de Ninis en Panamá superaba los 210 mil, según datos suministrados por la Contraloría; para el 2016 disminuyó a 120 mil, y para el 2018, eran 119 mil.

Luego de 18 meses de la llegada de la Covid-19, la situación de los Ninis empeoró y no se ve a futuro una solución inmediata para que los jóvenes tengan oportunidad de empleo.

En estos momentos la mano de obra que se está reactivando o en su defecto contratando, son personas con experiencia en los distintos campos laborales, algo injusto con la población joven”, detalló Andrés Escudero, abogado enfocado en el sector laboral.

Para el letrado, el Gobierno debería de alguna manera crear un balance entre juventud y experiencia, en los contratos reactivados, para evitar que la población Ninis sigan creciendo y junto con ellos el trabajo informal.

Hay que darles oportunidad a los jóvenes. Se entiende que en estos momentos las empresas que han abierto sus planillas buscan seguridad, pero también los jóvenes tienen derechos a ser tomados en cuenta”, detalló Escudero.

Voces

“Nadie piensa en nosotros, nos tienen abandonados como si fuéramos una carga para el Gobierno, cuando tenemos mucho por dar, solo necesitamos la oportunidad y leyes que regulen nuestra inclusión”, indicó Armando Pacheco, quien perdió su empleo durante la cuarentena.

Por su parte, Carolina Ceballos de 25 años, madre soltera de 2 niñas y quien perdió su empleo en abril de 2020, por la pandemia, dice haber comenzado un emprendimiento por redes sociales de vender ropa que le consiguen en la Zona Libre de Colón.

Lo poco que recojo ahí más el bono de Nito, es lo que me ha ayudado a tener comida en mi casa para mis hijas, estoy cansada de buscar trabajo y no encontrar”, detalló Carolina.

Entre tanto, Carlos, joven universitario de 18 años, se siente estancado. “Ni si quiera las redes sociales me han ayudado a generar ingresos y yo no voy a robar, la verdad estoy viviendo recostado de mis padres y no es algo agradable”.

Realidad

Es difícil ser joven y tratar de conseguir empleo, es por ello que un gran porcentaje de los Ninis, durante los últimos meses han mirado para el área de las redes sociales, intentando volverse famosos o influenciadores y de alguna manera obtener dinero por estar todo el día presente en ellas.

“La parte psicológica se ha visto muy afectada. La falta de oportunidades laborales, aunque sea de medio tiempo o remoto; el encierro, universidades y escuelas cerradas, han llevado a este grupo etario a dedicarle toda su atención a las redes sociales”, detalló el psicólogo López.

Según el experto, los jóvenes se cansaron de buscar y que les cierren las puertas, son una generación que la Covid-19 les ha causado problemas de ansiedad, miedos, depresión y eso nadie lo ve y nadie hace nada.

“Toda persona busca refugio en algo cuando las cosas no van bien y los famosos Ninis lo han hecho tratando de obtener dinero o patrocinio, siendo famosos”, detalló López.

Si bien es cierto, esta tendencia de ser famoso en redes sociales tenía una marcada tendencia en Panamá, ahora ha incrementado abruptamente.

“Lo preocupante de esto es que los Ninis en medio de la pandemia han encontrado una manera de generar ingresos, pero exponen demasiado su vida a personas que no conocen y luego se sorprenden cuando las personas caen en la estafa de las llamadas de secuestro exprés”, puntualizó el psicólogo.

Futuro

Tal vez dentro de los próximos 3 años la cifra de Ninis pueda volver a ser mínima en el país, pero debido al marcado crecimiento de ciertos sectores de la economía local, las oportunidades de empleo serían en la agroindustria y en menor cantidad a trabajos enfocados la tecnología.

Para lo que es turismo, logística, comunicaciones, construcción, transporte, el proceso de inclusión de personas jóvenes a la vida laboral formal, demoraría aún más, indicó Pedro Rodríguez, economista

Los jóvenes “van a tener que adaptarse al mercado laboral y bajar muchos sus exigencias de comodidad y buen pago sin esfuerzo, dijo Rodríguez, para que nuevamente la mano de obra tenga equidad de rangos de edad.

Antes de la pandemia, los jóvenes de 15 a 29 años representaban 32% de los Oficinistas, 28% de los trabajadores del Comercio, 22% de los Artesanos, 18% de los Operadores de Maquinaria.