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Expectativas positivas del planeta y la raza humana
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abril 10, 2023

Expectativas positivas del planeta y la raza humana

Tengo mucha fe en la prolongación de nuestro planeta y la raza humana. Nuestra especie vivirá por cientos de años, pero se modificará su comportamiento y consciencia hacia el ambiente. Definitivamente las guerras y los conflictos son parte de la naturaleza humana. Antes de descubrir América en el año 1492 de la era cristiana por los europeos, se enfrentaban pueblos originarios a muerte por territorios y liderazgo, se libraban batallas entre los moros y la corona española, los mongoles y chinos combatían en Asia, por mencionar algunos conflictos. Lo que supone que esta actitud beligerante jamás se detendrá.

Actualmente países como China, Francia, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, Irán, Corea del Norte, India, Pakistán, Israel, Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos, Turquía, están equipados con armas nucleares. Cada vez producen más y se fortalecen con misiles balísticos. La bomba que mató a 146 mil personas en Hiroshima, Japón, durante la Segunda Guerra Mundial, fue de 15 kilotones. Y las ojivas nucleares de hoy pueden tener más de mil kilotones. A mi modo de ver en un periodo de 50 a 100 años se librará una guerra nuclear debido a la limitación de recursos naturales. Los líderes y las élites de los países antes mencionados y otros gobiernos, que no disponen de estos armamentos, cuentan con búnkeres especializados y bien equipados para sobrevivir largos periodos después de una crisis nuclear.

Posterior a esta hecatombe mundial sobrevivirá la raza humana, en especial sus élites bien equipadas. El ciudadano común que pudo acceder a albergues subterráneos o metros, también quedará a salvo, pero debido al hacinamiento, la inanición y la toxicidad del ambiente, quedará comprometida su supervivencia, siendo escasa o nula. Sobrevivirán algunas especies de flora y fauna en especial hacia el sur del hemisferio. Simplemente el comportamiento humano se modificará, dado que para entonces les será clara, y evidente, la supervivencia de la especie humana, dependiente por completo de la naturaleza y no una relación de simbiosis. Se crearán santuarios naturales o microsistemas donde las leyes de protección al ambiente serán draconianas por el bien de preservar la humanidad. No se permitirá contaminación alguna, todo será reciclado o reutilizado con excesiva severidad. Los gobiernos autocráticos, serán el sistema común para mantener el orden y la disciplina. El control de la natalidad una regla. La paz y el orden estarán garantizados por medio de las armas, las cuales solo podrán ser portadas por el círculo de seguridad de los líderes. No habrá gracia o flexibilidad alguna para los que infrinjan las pétreas leyes ambientales. Las especies animales y vegetales podrán ser observadas libremente por las calles, sin limitaciones ni miedos al ser humano. Los espacios públicos serán pulcros. Los ríos y mares que no estén contaminados o hayan sido recuperados, mostrarán sus diáfanas aguas brindando vida a las especies acuáticas. Los sitios previamente destinados para “malls” o estadios, antes yermos, los convertirán en tierras fecundas para la siembra y reforestación. En el ámbito educativo, entre las carreras casi impuestas por ley estarán las destinadas a la preservación del ambiente, y el tiempo que invierta la ciencia, deberá ser dirigido a recuperar la mayor cantidad de territorios afectados por la radiación. El estudio de la paz como praxis y principio humano se impartirá con vehemencia en los centros de estudio.

Todavía tenemos la oportunidad para cambiar nuestro modo de vida y comportamiento, pero como buenos homo sapiens, las intrigas, el poder, los intereses individuales, el orgullo, nos imposibilitan en este momento advertir la existencia de otras hermosas especies y la propia humanidad a nuestro lado.