El rehén de las élites colombianas

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Las elecciones presidenciales de Colombia marcarán un antes y un después en la vida política de ese país, si este domingo la mayoría de los electores le diera su voto al abanderado del Pacto Histórico, Gustavo Petro, el candidato progresista, representa la esperanza de una transformación necesaria, para un país sometido históricamente, por una poderosa casta que controla el poder económico y político. Las élites colombianas no quieren aceptar el cambio, porque saben que esto generaría transformaciones, que les obligaría a ceder parte de su poder y control a favor de una sociedad más equitativa, eso les causa pánico a quienes desde la independencia de España heredaron el dominio del país.

Los candidatos de los partidos tradicionales, que representan los intereses del establishment fueron derrotados en la primera vuelta del 29 de mayo, pero, aun así, los que se consideran dueños de Colombia, se niegan a darse por vencidos, y ciertamente siguen teniendo opciones en la segunda vuelta del 19 de junio. Al reconocer su derrota en las urnas el candidato del uribismo, Federico (Fico) Gutiérrez, no dudo en anunciar su respaldo al candidato que lo desplazó del segundo lugar y que se presentó como candidato independiente, el empresario y ex alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández. La movida de Gutiérrez fue seguida inmediatamente por la mayoría de los partidos que representan el establishment seguros como están que Hernández no solo es afín a ellos, sino que será una presa fácil.

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A diferencia de Petro, Hernández, no tiene una plataforma o alianza política fuerte y además no cuenta con representantes en el Congreso de la República, lo que lo deja en una situación muy vulnerable y a merced de los partidos tradicionales que, aunque fueron derrotados en las presidenciales mantienen una importante y decisiva presencia en el Congreso. La vulnerabilidad de Rodolfo Hernández se ve agravada por los procesos judiciales que le persiguen por actos de corrupción, como el llamado caso Vitalogic por la adjudicación ilegal de contratos cuando era alcalde de Bucaramanga. De llegar al palacio de Nariño, Hernández sería un perfecto rehén de las élites políticas y económicas de Colombia, lo que significa que el establishment mantendría el control del poder. Además, los planteamientos de Hernández no difieren en el fondo de los de los partidos tradicionales, y este no dudaría en buscar una alianza con ellos para mantenerse en el poder.

Lo expuesto arriba, deja en evidencia el porqué de la férrea y despiadada campaña mediática contra el candidato del Pacto Histórico, y la complacencia de los medios bajo el control de las élites, de todos los excesos, insultos y desparpajo de Rodolfo Hernández. Los medios tradicionales, han armado una tormenta en un vaso de agua, con los maliciosamente denominados “petrovideos”. Se han escandalizado y roto las vestiduras, publicando unas grabaciones subrepticias que recogen las conversaciones sobre tácticas de campaña electoral, perfectamente conocidas como campaña negativa, y que en ningún momento ponen de manifiesto actos ilegales o de corrupción. Queda claro que, la intención es desacreditar la candidatura de Petro y atemorizar a los electores indecisos, que según las más recientes mediciones de intención de voto se están decantando por el candidato de izquierda.

El establishment colombiano esta desesperado, y ante el olor de la derrota, acudirán a las más insospechadas opciones, con tal de mantenerse en el poder en un intento por prolongar la agonía de un país, que no aguanta más el statu quo y que se ha rebelado mediante el Pacto Histórico y su candidato, amenazando la hegemonía de las élites políticas y económicas. Causa preocupación entre los colombianos decentes, la posición asumida por el Registrador Nacional de Colombia, Alexander Vega, que pidió únicamente al candidato Petro, que respete el resultado de las elecciones, pero se niega a una auditoría a los sistemas de conteo digital. Es también alarmante la advertencia del presidente Duque de que hará respetar el veredicto de las urnas, con el uso de la fuerza pública.

¿Qué juego peligroso están azuzando los poderes facticos en Colombia? Un fraude electoral, como el ocurrido en 1970, cuando se le otorgó la presidencia a Misael Pastrana Borrero en detrimento del general, Gustavo Rojas Pinilla. Sin duda generaría un levantamiento popular, estas protestas masivas tienen precedentes históricos y recientes, cuando la sociedad colombiana se ha sentido burlada y engañada, incluso frustrada su voluntad de cambio por actos de violencia, como ocurrió en 1948 cuando fue asesinado el candidato liberal, Jorge Eliecer Gaitán con el levantamiento conocido como “El Bogotazo” O más recientemente el estallido social de 2021, por el intento de Iván Duque, de imponer, una reforma tributaria. Este domingo hay mucho en juego, solo el voto mayoritario de los colombianos podrá librar al país, de los peligros que se ciernen, ante los intentos malsanos de quienes se niegan a aceptar, que ya el pueblo les perdió el miedo a los miedos, y ha decidido liberarse de la centenaria opresión de los que se sienten amos de Colombia.

 

 

 

 

 

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