El acecho quinquenal.

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El pasado miércoles 1 de junio se llevó a cabo, en la sede del Tribunal Electoral, la convocatoria para las elecciones generales del 5 de mayo de 2024. En esos comicios, la ciudadanía elegirá nuevas autoridades entre las que destacan presidente y vicepresidente de la República, 71 diputados de la Asamblea Nacional y 20 del Parlamento Centroamericano, 81 alcaldes, 701 representantes de corregimiento, además de 11 concejales.

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Rincón de Lupe

Como una caja de Pandora, la convocatoria abrió las puertas inmediatamente al más descarnado oportunismo político, que ya no resulta ajeno en el escenario nacional; donde, cada cinco años, surgen puntualmente figuras que aprovechan la ocasión para venderse como “salvadores de la nación” a cambio de un despacho dentro del engranaje estatal. En ese breve paréntesis entre el inicio y el final de la campaña, manifiestan sus “profundas preocupaciones” por el bienestar ciudadano y por los problemas nacionales que mantienen en vilo a la patria. Sin embargo, estos lamentables especímenes del oportunismo criollo, una vez fracasan en sus intentos, vuelven a hundirse en el más absoluto silencio, manteniéndose ajenos e indiferentes a los vaivenes nacionales hasta la siguiente convocatoria electoral. Evidentemente ignoran que la nación es “un plebiscito diario”, como la definiera Ernest Renan en su famosa conferencia dictada en la Sorbona.

El país es una construcción a la que hay que meterle el hombro día a día; su avance, su prosperidad y su desarrollo reclaman de esfuerzo y dedicación permanente y sostenida, no de promesas oportunistas cada cinco años. Promesas que, como es lo usual, caminan en absoluta ausencia de programas de gobierno nacidos del estudio y del sincero deseo de contribuir a resolver, siquiera, los problemas básicos que persisten sin soluciones. Los dos últimos años de crisis han transformado totalmente el escenario reinante, agudizando las dificultades ya existentes y sumando muchas otras más complicadas aún. Para superar el trance actual se requiere de mucho más que de populismo y promesas sin ton ni son, que es lo que ofrecen estos arribistas quinquenales.

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