El nuevo universo

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En su novela de ciencia ficción titulada Snow Crash, Neal Stephenson, hace alusión por primera vez al ‘metaverso’, una realidad completamente virtual donde un repartidor de pizza del mundo real, deambula como príncipe guerrero. A partir de entonces quedó establecido en el imaginario popular el concepto de un universo paralelo digital al cual se accede por medio de dispositivos de realidad virtual (VR), aumentada (AR) o mixta (MR) con los cuales podemos interactuar con otros usuarios.

Luego de transcurridos treinta años desde la publicación de la mencionada obra, del entusiasmo causado por la cacería global de criaturas virtuales del Pokémon Go y la transformación de Facebook en Meta, las posibilidades del universo paralelo vuelven a tomar fuerza impulsando una nueva y vertiginosa carrera en la pujante industria tecnológica.

Según el reciente informe publicado por Analysis Group, El potencial impacto económico global del metaverso, se prevé que a los diez años de su adopción este novedoso universo digital podría contribuir con unos 3 billones de dólares al Producto Interior Bruto mundial (PIB). De esa cifra 560 mil millones se inyectarían a la economía de Estados Unidos y 360 mil millones a la de Europa; mientras que el impacto en Latinoamérica sería de 3 mil millones de dólares.

Una nueva realidad donde convergerían el resto de las tecnologías disruptivas, entre ellas los NFT y las criptomonedas, conlleva un poderoso potencial para transformar el mundo tal como lo conocemos. Son infinitas las posibilidades que muestra para reconfigurar sectores como la salud, la educación, las manufacturas, el entretenimiento, el comercio minorista y la capacitación laboral y la forma de llevar a cabo el trabajo.

Pero, mientras el resto de las naciones lanza sus navíos y dedica ingentes esfuerzos a la búsqueda de nuevos y desconocidos continentes de desarrollo y tecnología donde construir múltiples oportunidades para prosperar y crecer, la nuestra permanece anclada en la orilla sólo mirando como el resto toma las iniciativas y las ventajas para construir y aumentar sus riquezas nacionales. ¡Es hora de mirar hacia el futuro y asumir de una vez por todas las responsabilidades y los retos para configurarlo a imagen y semejanza de la extraordinaria nación que siempre hemos soñado!

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