Los tesoros de la memoria

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La estabilidad social, en ausencia de la Verdad y la Justicia, es únicamente un frágil parapeto; porque aquella- la estabilidad- es un equilibrio entre las opiniones, intereses, objetivos y recuerdos de una comunidad o país.

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Rincón de Lupe

Sin memoria histórica, sin una idea clara del camino recorrido, ese equilibrio es tarea imposible de lograr. Porque ante la incapacidad de acudir a referentes y situaciones pasadas que alumbren la comprensión del presente, la sociedad termina por creer y sucumbir ante los mitos personales y las mentiras que se construyen algunos pocos personajes con los recursos para hacerse de las armas que proporcionan la propaganda y el mercadeo político. El escenario queda en manos, entonces, de una banda de patéticos bufones, con más monedas que neuronas, que aprovecha la ignorancia histórica dominante para imponer una imagen y narrativa a la medida de sus áridas ambiciones.

El pasado 9 de enero, que es una fecha fundamental de nuestro calendario por las consecuencias que implicó para el país, pasó sin pena ni gloria: con unos pocos actos oficiales donde la forma, como siempre, fue la nota dominante para las fotos y el “taquilleo” de unos pocos asistentes con intereses inmediatos en mente.

Mientras la nación continue sumida en este olvido, desconociendo su propia historia, la crisis degenerativa reinante durante las últimas décadas no hará sino empeorar, porque seremos incapaces de encontrar respuestas a interrogantes tan básicas como ¿hemos pasado antes por situaciones semejantes? ¿Qué hicimos para resolverlo? ¿Qué caminos hemos recorrido para superar debacles iguales a las que hoy vivimos?

Santayana nos advertía desde el siglo pasado de este pecado capital. Los que no pueden recordar el pasado- decía- están condenados a repetirlo. Y año tras año, elección tras elección, repetimos las mismas lamentables decisiones, escogemos a la misma pandilla e insistimos en las mismas excusas y en la misma indiferencia ante los abusos cometidos por élites cuyo único norte es el despojo del erario.

Una de las grandes lecciones que nos dejaron aquellos jóvenes mártires hace 58 años es que este país es de todos, no de unos pocos privilegiados que pelechan dando la espalda a las grandes mayorías. ¿De cuántas otras lecciones como esa nos estaremos privando a causa de tan corta memoria histórica?

 

 

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