Biden se la juega por una reforma que protege el acceso al voto de minorías

Asumiendo un riesgo político, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prometió el martes en tierras de Martin Luther King que, si hace falta, hará saltar por los aires las reglas parlamentarias para proteger el acceso al voto de las minorías, amenazado en muchos estados conservadores.

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El presidente Joe Biden se quita una máscara protectora antes de hablar sobre el derecho constitucional al voto en el Consorcio del Centro de la Universidad de Atlanta en Atlanta, Georgia, el 11 de enero de 2022. (Foto: AFP)

“Hace dos meses que tengo conversaciones discretas con miembros del Congreso. Estoy harto de estar en silencio” ante el bloqueo de la oposición republicana de dos proyectos de ley cruciales, afirmó el presidente estadounidense en Georgia, un estado que calificó de “cuna” de la lucha por los derechos civiles.

“Hoy lo digo claramente para proteger la democracia: apoyo un cambio en las reglas del Senado, el que sea, para impedir que una minoría de senadores bloquee el avance en el acceso al derecho de voto”, agregó en un discurso lleno de referencias históricas.

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La semana pasada, en el Capitolio, el mandatario hizo un alegato a favor de la democracia, pero este martes aumentó la carga simbólica en Georgia, un antiguo estado esclavista.

El presidente comenzó su visita a el estado, símbolo de las batallas pasadas y presentes contra la discriminación racial, hablando con los hijos de Martin Luther King y con un momento de recogimiento ante la tumba del ícono de los derechos civiles.

– Un giro-

El demócrata de 79 años aseguró que “cada miembro del Senado será juzgado por la historia”, independientemente del partido al que pertenezca.

“La historia nunca ha sido indulgente con quienes se pusieron del lado de restringir el acceso al voto. Ni con quienes se pusieron del lado de la subversión de las elecciones”, advirtió Biden, quien habló en Atlanta ante estudiantes de universidades históricamente vinculadas a la comunidad afroamericana.

Pese a sus bajos índices de aprobación, quiere armonizar a nivel federal las condiciones en las que votan los estadounidenses, desde que se inscriben en los registros electorales hasta el recuento de las papeletas, pasando por el voto por correo o la verificación de identidad.

Varios estados republicanos del sur, como Georgia, las modificaron para, supuestamente, aumentar la seguridad de la votación. Muchas de estas modificaciones pretenden supuestamente evitar que se repita lo que expresidente Donald Trump y su partido consideran que fue un robo electoral.

En los hechos estas reformas complican el acceso a las urnas para las minorías, sobre todo los afroamericanos, que votan mayoritariamente por los demócratas, y aumentan el control de las autoridades locales sobre las operaciones de votación.

Joe Biden las calificó el martes de leyes “Jim Crow 2.0”, en referencia a las llamadas leyes “Jim Crow” que codificaron la segregación racial en los estados del sur de Estados Unidos después de la Guerra de Secesión.

– “Filibustero” –

“El objetivo del expresidente y sus aliados es descalificar a cualquiera que vote contra ellos. Así de sencillo. Los hechos no valdrán nada. Su voto no valdrá nada”, advirtió el presidente demócrata, determinado a atacar frontalmente a Trump y sus infundadas teorías sobre un fraude masivo en las últimas elecciones presidenciales.

Joe Biden quiere que el Senado responda adoptando el “John Lewis Voting Rights Advancement Act” y el “Freedom to vote Act”, aunque eso conlleve acabar con la “regla del filibustero”.

Esta regla exige que el Senado tenga una mayoría reforzada (60 votos sobre un total de 100) para someter a votación de buena parte de los textos. Pero los demócratas (51 votos en el Senado, incluido el de Kamala Harris, contra 50 de los republicanos) podrían forzar las cosas y votar por mayoría simple.

Esto enfurecería a la oposición conservadora pero también puede molestar a algunos demócratas que creen que debe protegerse esta regla de los 60 votos, que supuestamente promueve el diálogo entre los dos partidos.

El presidente estadounidense, un exsenador apegado a las tradiciones parlamentarias, ha dudado en apoyar esta opción.

Pero su nivel de popularidad entre la opinión pública ha caído y necesita insuflar vida a su mandato antes de las elecciones legislativas de medio mandato en otoño, en las que podría perder la mayoría en el Congreso.

Los activistas de los derechos civiles están al acecho. “El presidente Biden ciertamente ha pronunciado un discurso enérgico hoy, pero es hora de que esta administración pase de las palabras a los hechos”, reaccionó el presidente de la NAACP, una asociación para la defensa de los derechos civiles.

“Proteger el acceso al voto no debería ser una prioridad, debería ser LA prioridad”, reclamó Derrick Johnson.

AFP

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