Vacunación, entre aciertos y desaciertos

Desde enero 2021, hasta el día de ayer, se habían aplicado en el país un total de 6 millones 245 mil 650 dosis de vacunas contra la COVID-19

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Foto: Unsplash

Desde la madrugada de aquel miércoles 20 de enero de 2021, cuando llegó a Panamá el primer embarque de vacunas contra la COVID-19 fabricadas por la empresa Pfizer-BioNTech, el país empezó a ver la luz al final del túnel, después de haber pasado un 2020 lleno de sufrimiento y temores.

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Las vacunas empezaron a trasladarse a las distintas provincias del país, el personal médico inició su inoculación y el juega vivo y la corrupción se adentraron en este proceso para buscar su propio beneficio.

En esta nota, haremos un recuento de los principales hechos de salud que se generaron este año mientras se luchaba en contra de la pandemia.

Vacunación clandestina

El proceso de vacunación marchaba bastante tranquilo, a través del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), solo surgían algunas pequeñas quejas por parte del propio personal médico quienes solicitaban la pronta vacunación, ya que había retraso.

Pero el verdadero escándalo se dio a conocer el lunes 7 de junio, cuando el Diario La Prensa reveló detalles de una vacunación clandestina que se realizaba en Coco Del Mar, en donde cobraban a las personas por aplicarle la dosis de Pfizer. En ese momento se dio a conocer que al menos unas 17 personas se vacunaron en ese lugar.

Las autoridades de Salud decían desconocer del caso y el propio ministro de Salud, Luis Francisco Sucre, se apersonó al Ministerio Público (MP) a interponer una denuncia para que se investigara.

Nos fue hasta el pasado 9 de diciembre, que el MP dio a conocer que tres personas fueron imputadas por este delito, lo que nunca se conocerá es la verdadera procedencia y la mente detrás de esta red de corrupción.

Un tema voluntario

El 14 de abril llegaron las primeras 36 mil dosis de AstraZeneca, con esto, el Gobierno Nacional ofreció de manera voluntaria la vacunación en mujeres desde los 50 años y en los hombres desde los 30 años.

La filas no se hicieron esperar, las personas abarrotaron los centros de vacunación, luego se amplió el margen para mujeres mayores de 30 años y todo transcurría con normalidad hasta que varias personas, los conocidos “antivacunas”, mencionaron que no se vacunarían, enumeraban algunas razones, entre ellas, que el medicamento no era seguro.

Fue así como el 13 de agosto, el presidente de la República, Laurentino Cortizo, anunció que estaban evaluando la posibilidad de enviar a sus casas, con licencia sin sueldo, a los servidores públicos que no se vacunaran, esto provocó que la opinión pública se dividiera y surgieron comentarios tanto a favor como en contra.

Derechos humanos

En ese momento, la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Esmeralda Arosemena de Troitiño, dijo que estaba bien la consideración que se hizo en base al análisis en determinar el bienestar colectivo, “pero establecerlo de la manera en que lo planteó el señor presidente, no debería ser, hay que evaluar cada caso por separado, porque esto no debería ser un tema obligatorio”.

Así como esta reacción, se dieron muchísimas más por parte de abogados y conocedores de los derechos humanos en Panamá, además de que estos comentarios desencadenaron un sin número de protestas en contra de la posición planteada por el Presidente.

Esto, ayudó a que la vacunación continuara siendo, como lo es hasta este momento, voluntaria.

Ómicron, la variante que desencadenó un nuevo aumento

Las autoridades de salud confirmaron el 20 de diciembre, que se había detectado el primer caso de la variante ómicron al país, se trataba de un extranjero residente en Panamá, de 50 años, quien llegó el 8 de diciembre vía aérea, con antecedente de viaje en Sudáfrica, según detalló en conferencia de prensa el ministro de Salud, Luis Francisco Sucre.

Esta última semana, informaron que hasta la fecha se habían detectado 26 casos más, mientras que otros 46 sospechosos estaban en análisis genómico en el Instituto Conmemorativo Gorgas.

Un trabajo que continúa

Desde enero 2021, hasta el día de ayer, se habían aplicado en el país un total de 6 millones 245 mil 650 dosis de vacunas contra la COVID-19.

De esas, 3 millones 123 mil 297 se han aplicado en primera dosis; 2 millones 809 mil 37 en segunda dosis; 305 mil 996 alcanzaron las dosis de refuerzo y 7 mil 320 las terceras dosis a pacientes inmunosuprimidos.

El pasado 28 de diciembre, llegó el último embarque de vacunas del año, 98 mil 280 dosis de la farmacéutica Pfizer. Ante esto, Itzel Slocum de Hewitt, coordinadora del PAI, confirmó que hay vacunas suficientes para seguir con la aplicación de dosis a la población.

Lamentablemente, durante todo este proceso de pandemia, se han perdido en el país, 7 mil 421 vidas, es por esta razón que las autoridades de salud instan a la población para que continúen aplicando las medidas de bioseguridad, eviten ir a lugares muy concurridos y asistan a vacunarse.

Cosas buenas y no tanto surgieron durante todo este proceso, cosas que poco a poco se han ido superando en beneficio de la población. Han quedado dudas, han faltado explicaciones, la pandemia no ha terminado, se han generado gastos y el panameño solo espera dos cosas, salir con vida de esta crisis y que el Gobierno haga un trabajo transparente.

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