Las cuentas de ahorros, el nuevo lujo de los panameños

La crisis económica que aún se mantiene producto de la COVID-19, llegó al punto tan complejo de “satanizar a los bancos” y que las personas solo se acerquen para hacer arreglos de pagos.

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Hay poca expectativa y fe sobre crear ahorros de dinero para el próximo año. Foto: JP Valery

El pueblo panameño no tiene confianza sobre una mejora en el desarrollo de la situación económica del país y lo que pase en los hogares a futuro.

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Rincón de Lupe

Mucho menos tienen buenas expectativas sobre la probabilidad de ahorrar dinero, es más, mantienen una gran percepción de desconfianza cuando se trata de abrir o mantener una cuenta bancaria.

Así lo marcó el Índice de Confianza del Consumidor Panameño (ICCP), estudio realizado por la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá (CCIAP), que trabajó en conjunto con The Marketing Group, para obtener los resultados.

Y es que según arrojo el mismo estudio, los consumidores no tienen expectativas tan favorables para la situación económica de sus hogares a futuro, influenciado por el impacto de la situación del empleo en el país.

Ese miedo, ha llevado a la población en general a abstenerse de realizar actividades bancarias, más allá, de pagar las deudas regulares que tenían.

“Son pocos los préstamos financieros personales que se están dando en el país, desde la reactivación de los contratos suspendidos. Son pocas las personas que están saliendo de su área de protección, para invertir en otros proyectos, agarrando deuda con alguna entidad bancaria”, sostuvo Pedro Rodríguez, asesor financiero.

Realidad

“Los resultados presentan una mínima disminución en la confianza sobre la situación económica del país y la situación de los hogares a futuro”, sostuvo Domingo Barrios, Gerente General de The Marketing Group.

Según el estudio, las perspectivas de la situación económica general del país para los próximos 12 meses disminuyeron en 25 puntos porcentuales, pasando de 130 (septiembre) a 105 puntos (noviembre).  Estos resultados muestran una disminución en el nivel de confianza.

“Es preocupante, lo que está pasando, la brecha económica es cada vez más grande entre las clases sociales y el Gobierno debe hacer algo para frenarlo, antes de que sea demasiado tarde”, sostuvo Rodríguez.

Para el especialista es vital, que la reactivación económica y las cifras positivas de las que se hablan, lleguen a todos los sectores del país por igual, para mejorar la calidad de vida de todos los panameños, pero el panorama no parece alentador.

Y es que Panamá registra una tasa de desempleo del 11.3% y una informalidad del 47.6% según la Encuesta de Mercado Laboral (EML)realizada del 3 al 30 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

Se estima que comparando los datos de agosto de 2019 (7.1%), se muestra el impacto de la crisis sanitaria por el COVID-19 sobre el mercado laboral panameño con un aumento de 4.2 puntos porcentuales.

La EML hace referencia a la población de 15 y más años de edad en la República que, según su condición de actividad, se clasifica en: Población Económicamente Activa (PEA) y No Económicamente Activa (NEA).

Los resultados de la encuesta mostraron una disminución importante en la tasa de participación económica; la cual se situó en 66.5%, en el 2019, versus un 60.4% en octubre de 2021.

Cuestionamientos

La gran interrogante que se hacen miles de panameños, que se enfrentan a la realidad de no tener ingresos suficientes en sus hogares es, ¿cómo podemos ahorrar, si no tenemos trabajo?

“Es imposible para nosotros hablar de ahorros, cuando no nos alcanza ni siquiera para hacer un supermercado que nos cubra todo un mes. Hay cuentas que pagar en los bancos y no tenemos estabilidad laboral, porque lo que nadie dice, es que muchos de los contratos reactivados, seguimos cobrando menos que antes”, declaró Félix Arosemena, joven de 25 años, quien trabaja como administrativo en una oficina.

Así como Félix, hay muchos casos similares.

Respuestas

Al cuestionar en un grupo de padres de familia, si tenían pensado abrir cuentas de ahorro para el próximo año, las respuestas respaldaron los resultados del estudio presentado por la CCIAP.

“No, no me alcanza para comenzar ni la de $5, tal vez cuando la cosa mejore comience a ahorrar”; “Qué va, comienzo a pagar el préstamo hipotecario desde enero, ahora quedaré más apretada”; “Trabajo más que antes de que llegara la pandemia y gano menos. Aunque quiera, no me alcanza” y “Qué voy a ahorrar si todo en este país está más caro y nadie hace ni dice nada, vivir aquí es más costoso que en Estados Unidos, teniendo un salario mínimo tan pobre”, fueron algunas de las respuestas dadas en el grupo.

De 25 padres de familia que conforman el grupo, solo 2 dijeron que iban a ahorrar para tratar de “devolver el dinero que tomaron prestado de sus cuentas, mientras estaban sin trabajo”.

Y es que, la desconfianza de una mejora en la economía del país, se ve reflejado en la cercanía de las personas a los bancos a hacer cualquier trámite bancario.

“Las personas tienen un temor generalizado de acercarse a los bancos, en estos momentos ellos son un estilo de castigo, por decirlo de alguna manera. En su mayoría el que se acerca a un banco, lo hace por necesidad de arreglo de pago, entender las deudas que tiene o por algún servicio de consulta, pero lo hace con temor”, recalcó la socióloga Berta Espino.

Para ella, hay tanto temor de que los bancos no entiendan la situación de falta de trabajo y dinero en los hogares panameños, que las personas prefieren no acercarse. “Creo que se está llegando al punto de creer que, si uno pide una cuenta de ahorros, el banco te lo va a quitar también, se han satanizado a los bancos con la pandemia y por ahora, eso no cambiará”.

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