El Cristo Negro, la grandeza de Portobelo

La historia de fe, tradición y arraigada devoción, hacen de este pueblo costeño de la provincia de Colón uno de los recintos de religiosidad más importantes del país.

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Foto: Cortesía

Hoy, hubiera sido su procesión, pero otra vez la pandemia le ha mantenido en su altar, en la costeña y legendaria ciudad bañada por el Mar Caribe.

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Rincón de Lupe

Pareciera que estuviera viva. Su mirada reza sufrimiento, compasión y esperanza. Vestida de morado la imagen del Cristo Negro da la impresión que cayera ante el peso de la cruz.

Su camino hacia al calvario se refleja en cada pisada que cientos de feligreses recrean todos los 21 de octubre en  Portobelo.

La antíquisima tradición del Cristo Negro que escenifica la pasión y muerte en el Calvario del personaje más importante del Cristianismo, es hoy una reliquia de fe para el pueblo panameño.

Portobelo ha sido famoso desde hace siglos, por sus famosas ferias, por sus exuberantes paisajes, sus playas exóticas y principalmente por esa historia de amor y devoción que llama la atención no solo de cientos de miles de panameños, sino de feligreses de otras partes del mundo que para octubre, vienen al templo de San Felipe a venerar la emblemática imagen del Cristo Negro.

La historia del Cristo Negro data de hace unos 400 años, cuando en 1,658, llegó a la costera población de Portobelo.

Desde 1776, sin interrupciones, se han realizado cada 21 de octubre la romería al Cristo con la cruz a cuesta.

El año pasado por primera vez en los últimos 243 años la fiestas no se pudieron realizar por la pandemia COVID19.

Las leyendas

La primera de las leyendas es la de la caja y la tormenta.

La tradición oral cuenta que un barco que se dirigía a la ciudad de Cartagena de Indias, cada vez que intentaba zarpar del pueblo de Portobelo se desataba una violenta y descomunal tormenta, que les obligaba a regresar al puerto.

En el quinto intento, la tripulación casi naufraga, por lo que decidieron acelerar la carga tirando por la borda una enorme y pesada caja que estaba entre otras cosas la bodega del barco.

Después de lanzar esta caja el barco pudo navegar sin problema.

Al tiempo, unos pescadores encontraron la caja y cuando la abrieron vieron que era una imagen del Cristo Nazareno de piel negra, luego la llevaron y la colocaron en el templo.

Otra de las historias de la llegada del Cristo, relata que unos pescadores encontraron una caja flotando en el mar, el hallazgo se dio cuando una epidemia de cólera azotaba la región.

Al abrir la caja era la imagen del Cristo, la cual llevaron al pueblo y colocaron en el templo.

Dice la leyenda que la imagen del Nazareno negro empezó a sudar y lo sacaron entonces fuera del templo, y cuando les calló un poco de sudor los enfermos se curaron de la enfermedad y terminó así la epidemia.

La tercera leyenda del Nazareno de piel negra asegura que la Iglesia de Taboga, ordenó la confección de la imagen de un Jesús Nazareno a un orfebre en España.

Por otra parte, la Iglesia de Portobelo le solicitó al mismo artesano la imagen de San Pedro Apóstol. Y entonces, se produjo una equivocación al enviar las imágenes.

La imagen de San Pedro terminó en la Iglesia de Taboga y el Nazareno Negro en Portobelo.

Se intentaron incontables esfuerzos para tratar de subsanar la equivocación, pero todo resultó infructuoso, pues siempre ocurría algo que impedía al Nazareno abandonar el pueblo.

De esta manera la comunidad interpretó los muchos obtáculos como un mensaje divino y desistió de la idea de intercambiar las imágenes. Incluso en los gozos dedicados al Cristo Negro se canta “En Portobelo te quedaste, como signo de tu amor” .

Tres historias llenas de fantasía, misterio y devoción, y que exaltan la grandeza del Cristo de los salseros.

Amor y fe

Son tantas historias, los mitos, leyendas y también crítícas que giran en torno a esta ferviente y apasionada devoción que ha traspasado fronteras. Ismael Rivera, Celia Cruz y muchos otros artistas le han dedicado letras y melodías al Cristo de Portobelo.

A través de más tres siglos de peregrinación a la imagen del santo negro, levantado cobre las costas del Caribe panameño se han presentado las más fuertes y crudas muestras de fe, sacrificio, devoción y agradecimiento.

Esta celebración es una las cocentraciones religiosas no solo de Panamá, sino de la región centroamericana y caribeña.

Y es que muchos ven en la emblemática imagen del rostro negro del Nazareno, la lucha, la fuerza y la esperanza por seguir adelante.

El Naza es el motor de una cultura pasión, entereza y arraigo. Las personas hacen tan singulares y fuertes sus muestras de fe y agradecimiento que son objeto de críticas y señalamientos.

Pero puede más la fe, el amor y la tradición por esta grandiosa historia de nuestro país.

El sacerdote Narciso Abrego, rector del Santuario San Felipe, donde se encuentra la imagen del Cristo Negro

Jesús Nazareno de Portobelo informó que este año nuevamente la celebración al Cristo será virtual y que el ingreso al Santuario para las Eucaristías será de manera limitada, cumpliendo con las medidas de bioseguridad.

Las autoridades de Salud han recomendado que debido a la gran afluencia de público que reúne esta celebración, no habrá procesión del Cristo Negro de Portobelo.

La devoción al Cristo de Portobelo es una de las concentraciones de fe más importantes del país. A Portobelo llegan cada año entre de 50 y 100 mil personas a venerar esta festividad.

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ACP

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