La criminalidad se tomó las calles

El ataque a la delincuencia no puede manejarse en piloto automático, ni con discursos demagogos, que servirían de inspiración para otra historia de Disney.

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Un tema que parece no acabar, es el de la inseguridad que vivimos en estos momentos. Hace unos días atrás leía un comentario del periodista Carlos Somoza García, quien se refería a que si consultamos noticias de hace muchos años atrás, nos encontraríamos con los mismos problemas que se repiten y es lo que pasa con la Criminalidad en la República de Panamá.

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Metro de Panama Línea 3

Durante los procesos electorales, este es uno de los contenidos de la agenda o programa de gobierno de los aspirantes al solio presidencial, pero cuando alcanzan el poder queda en letra muerta.

Antes de la Pandemia, estos problemas eran comunes y quizás igual de frecuentes, pero eran colocados “debajo de la alfombra” pretendiendo con ello, que se desconozca lo que ocurre.

Aunque muchos medios no se referían al tema, por razones que aún desconocemos, la alta incidencia de muertes es una noticia que el pueblo panameño y la comunidad social tiene el derecho de saber.

La falta de empleo, los negocios con contratos suspendidos, los cierres de empresas por el caos económico que enfrentan, representan el coctel perfecto para un estallido social, que algunos lo ven lejano o imposible.

Solamente se hace necesario, identificarse con los problemas que emergen por la falta de dinero, y ponerse los calzados de este sector para comprender hasta donde puede llegar el agua en caso de un desbordamiento.

Si bien es cierto, hemos notado la presencia policial en la calle, como forma de intimidar o controlar que los delitos violentos se cometan, pero sin resultado.

Uno de los casos más reciente fue el incidente que se dio en un estacionamiento del Principal Centro Comercial del país, que es visitado diariamente por miles de personas e inclusive turistas, lo que deja al desnudo la poca eficiencia de las autoridades policiales, y compromete aún más la confianza en el gobierno.

Aunque hemos perdido la cuenta de la cantidad de directores que ha tenido la policía, en lo que va de la actual administración, lo que si tenemos presente es que falta recorrer otro kilómetro en su desempeño.

Lo que me hace recordar el libro del Motivador Og Mandino, quien habla de la perseverancia y decía “Si te piden que camines un kilómetro camina dos”.

Esto nos lleva a una realidad, algo ocurre será desánimo, ausencia de aliento e ilusión, falta de motivación no sé. Pero lo que sí sé, es que la sociedad no puede quedar indefensa ni batirse a tiros con los delincuentes para poder asegurar la vida y la de los suyos.

Esa es una función exclusivamente del Estado y constitucionalmente es un deber.

Requerimos de todos los que tienen que ver con el renglón de la seguridad del país, mayor empatía con la sociedad, más diligencia en su desempeño, y un compromiso inquebrantable con la Patria, que nos permita preservar nuestra subsistencia y la de nuestra familia sobre todas las cosas.

Las calles de nuestro país están pintadas de rojo, por el crimen organizado, y esta situación impacta en la inversión extranjera, pues opaca el encanto y el brillo que podría tener nuestra nación para venir a invertir.

El ataque a la delincuencia no puede manejarse en piloto automático, ni con discursos demagogos, que servirían de inspiración para otra historia de Disney.

El pueblo esta desesperado y espera respuesta. ¿Cuánto más debemos esperar? ¿Cuántas personas deben morir? Para que las autoridades despierten.

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