Paridad de Género electoral, ¿un derecho o un privilegio?

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Woman holds a lecture to an audience flat illustration on white

 

Un tema que he criticado cada cinco años es, ¿por qué siempre hay que hacer reformas electorales?, no conozco casos en los cuales el Tribunal Electoral y la comisión de Reformas Electorales, hayan podido preparar un proyecto futurista, que no se tenga que estar sometiendo a tantos cambios el Código Electoral. Pareciera que lo hacen a propósito, para mantenerse con algo que hacer. Lo triste que temas de interés y de sentido común, no son tomados en cuenta. Ejemplo la no reelección de los Magistrados, que tenemos uno casi vitalicio, y Fiscal Electoral, así como el límite del financiamiento post Electoral, a efectos de que no se reparta conforme a cantidad votos, sino a existencia de partidos y eliminarlo a los partidos que no tiene la cantidad de inscritos para formar un partido. Y bajar el monto que se otorga en campañas.

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Hoy quiero exponer un tema que, para los sectores femeninos, que se activan en la política, es un anhelo, aunque otros lo ven como una imposición y son las introducciones de artículos que buscan de cierta forma, mas que una mayor participación de mujeres en la política, lo veo que esta dirigida a que sean electas mas mujeres, independientes si son pocas las interesadas. Pero este tema se debe ver desde la óptica constitucional y convencional, pues es fácil hacer la Ley, pero luego cuando los artículos se caen por inconstitucional, acusan a quienes los demandan. Ejemplo claro de una reformas sentimentales, fue el solicitar paz y salvo de pensión alimenticia para ser candidatos, lo cual, con una demanda mía, la Corte declaro Inconstitucional porque iba en contra del Pacto de San José.

Ahora bien, primero quiero traer a colación y transcribir dos normas de suma importancia, antes de desgranar el tema que trae la paridad de género. Primero el articulo Artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José, que señala: 23.1. Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades: a) de participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos; b) de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores, y c) de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país.

En su numeral siguiente, el articulo 23 2. Señala lo que por Ley se puede hacer o restringir y dice “La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal.” Como se puede observar el tema del sexo, no es un punto que la Convención permita a que por Ley se pueda reglamentar, ya sea que impida la participación o bien que otorgue un privilegio. Esto junto con el artículo de la Constitución Nacional, que establece el articulo 19, sobre los fueros y privilegios, cuando señala taxativamente que estos no existirán por motivo raza, clase social y sexo, entre otros.

¿A dónde vamos con este tema?, pues a verificar si los articulo que se quieren introducir, en la reforma electoral, pueden de alguna manera afectar el contenido de las dos normas mencionadas, pues de una lectura muy superficial, vemos que la reforma electoral trae consigo modificaciones para que en las estructuras orgánicas internas de los partidos y las postulaciones a cargos de elección popular, sean alternadas entre una mujer y un hombre; otro articulo habla que en elecciones primarias deben haber una lista de hombres y otra de mujeres en las boleta de votación; en los circuitos uninominales, siempre el principal y el suplente deberán de ser de diferentes géneros; el rechazo a las postulaciones que no cumplan la paridad de género, entre otros temas.

Vuelvo y reitero, no tengo ninguna aprehensión personal sobre la participación de las mujeres en políticas, lo mío va a lo jurídico. Es decir, si al estar forzando esta legislación no violentamos normas constitucionales y convencionales, pues la misma Convención Americana de Derecho Humanos, ha vetado que se legisle o se reglamente los derechos políticos, en virtud del sexo de la persona y en el caso de Panamá se está imponiendo, en virtud del sexo, que la personas no tengan la libertad de votar y escoger a quien mejor les parezca y por el contrario, quedan sometido a que quiera o no, deberá escoger a una mujer, en listados de plurinominales. Poco o más se verán campañas dirigidas a sectores definidos de la población, unos pidiendo votos por hombres y otros por mujeres, y ningún por propuestas.

¿Que no se le da acceso a la mujer a la política? Si se les da, pero muchas veces las mismas no desean participar, porque dicen que es sucia la política, denigran y manchan la honra de las personas, muchas veces con calumnias y mentiras. Pero bajo esa premisa, no se puede limitar el derecho a elegir y mucho menos imponer como se debe votar y quienes deberán ser electos, por el hecho de ser mujeres. Recuerdo perfectamente dos campañas Presidenciales de Mireya Moscoso, una donde perdió la primera vez, con ataques certeros y la otra gano la Presidencia, y en ambos casos no existía norma alguna que le diera ventaja y decidió batirse a duelo con otros hombres, mas curtidos en política. No se necesitó una legislación especial para que lograra su objetivo.

Cuando una mujer se somete al electorado, pone a escrutinio, su carácter, decisión, conocimiento y experiencia y es el pueblo quien juzga por medio del sufragio y decide si merece o no el voto. No creo jurídicamente conveniente que por el tema de genero se quiera imponer una repartición de curules o puestos de elecciones, sometiendo al electorado a quien debe elegir, y limitándole su derecho. Pues si vamos en esa línea de participación de género, que podemos pensar de aquellos grupos, que no se identifican ni con el uno , ni con el otro. ¿Tienen derechos los LGTB también a que se le considere a la hora de escoger dentro de los partidos y a estar en una tercera lista dentro de la volantes de votación de las primarias? Ahí hay un tema que será motivo de discusión más adelante.

Personalmente considero que hay muchas mujeres capaces, incluso son mas que los hombres, que han demostrado su temple, ahincó y fuerza en lo profesional, social, laboral y educación, que no requieren de una norma que les dé un pase por bola, para acceder a un cargo de elección popular. Tienen su pleno derecho de ser electas, y en esa vía las reformas electorales, deben asegurarse es que no haya discriminación, que no se les impida su participación. Pero que ese derecho que tienen de aspirar las mujeres no puede estar por encima del genero masculino, sino en igualdad de condiciones, donde cada uno va a buscar los votos y que quien tenga esa mayoría de votos, sea el ganador.

Por años, el género femenino ha ido aspirando a ser tomada en cuenta, en el campo laboral donde se les paga más a los hombres que a las mujeres, y en ese sentido se ha ido legislado, a igual trabajo igual salario; por el otro lado tenemos que para la jubilaciones las mujeres se retiran antes que los hombres, pues de antaño se decía que la expectativa de vida era menor, que eran madres y debían trabajar tambien en el hogar. Eso ya ha ido siendo superado, hay mujeres que no son madres, no tienen familia, hombres que se encargan también del hogar y el criar a sus hijos etc. Pero nadie ha pedido, por ahora, que se equiparen hombres y mujeres, a la hora de jubilarse. Lo anterior como ejemplos.

Pero cuando vamos al ámbito electoral, donde es el pueblo quien tiene derecho a elegir, no se le puede imponer que, por ser mujeres, ya tienen asegurado un lugar en la papeleta o en la Asamblea Nacional. Pues en ese mismo hilo de reformas, en los próximos 5 años dirán que la presidencia de la Republica se deberá alternar entre mujeres y hombres, aun cuando quien tiene el derecho de elegir no lo quiera. Por eso que creo, que la Corte Suprema terminara jugando un papel determinante en estas reformas, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a fin de dilucidar si dichas normas violan o no el articulo 23 de la Convención y el artículo 19 de la Constitución. Así veo las cosas y así las cuento.

 

 

 

 

 

 

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