Más hechos, menos palabras

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El país se encuentra en medio de la contención de una tercera Ola de Covid-19, aplicando las medidas restrictivas de movilidad y otros paliativos ejecutados desde que inicio la Pandemia en marzo de 2020.

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Metro de Panama Línea 3

El país espera con ansias que Panamá regrese al momento en que todo era normal, y todos veíamos como seguíamos adelante para enfrentar los retos individuales como familia, como profesionales y de esa manera llevar el sustento a nuestros respectivos hogares.

Aunque no vemos un retorno claro y coherente a la realidad, vemos que las palabras de aliento se han agotado, y la falta de creatividad es la que impera actualmente.

Sí sabemos que la pandemia no era algo programado ni visto en panorama inmediato del país, sí sabemos que no hay un manual de como actuar en determinadas circunstancias, sí sabemos que lo que aplica es el ensayo y error ante el profundo desconocimiento que vivimos y que enfrentamos en la humanidad.

Pero lo que esperamos, son medidas más humanas que se identifiquen con el sentir de la sociedad, que ve con desesperación lo que hoy enfrenta, y no logra mirar al final del camino una luz que guíe u oriente los pasos a seguir.

Es importante, que los regentes y administradores del Estado, vean la oscuridad en que camina su pueblo, y se identifiquen con él.

Ellos están ahí, porque así lo permitió el pueblo, y esperan de éstos mayor compromiso y mas seriedad en la forma en que actúan para con los asociados.

Luego de tantos anuncios de obras y proyectos por construir, parece que viven un Panamá paralelo, que se diferencia de la realidad que enfrenta la población.

Necesitamos respuestas claras, donde las megaobras, y monumentos de concretos queden para los gobierno que no enfrentaron una pandemia.

Es claro que en este instante a los panameños, lo que menos le importa son las carreteras y las obras majestuosas, lo que quieren es recobrar su trabajo, y enfrentar sus compromisos.

Los planes no pueden ser a 5, 10,15 ó 20 años, requerimos actuaciones inmediatas que puedan ser articuladas con resultados inmediatos.

En otras palabras, se necesita resultados ya y ahora, no durante un periodo de tiempo, que podría tomar varios meses, y donde los servicios públicos, los entes financieros, y la falta de alimento en nuestros hogares lo tengamos a un pie de distancia.

Los discursos deben dejar de ser una sinfonía de mensajes para ocasionar aplausos, y deben ir encaminadas a más hechos y menos palabras. Ya que los aplausos, igual llegaran por las decisiones correctas que se tomen para seguir adelante.

Hablar de lo que se hizo no tiene importancia, pues paso, lo que deseamos saber es lo que se hará y de qué manera se logrará.

Se imaginan hablarle a alguien con hambre, sin empleo, y sin medicamentos de los informes de los organismos internacionales que dicen que nuestro país, ocupa un sitial en las estadísticas mundiales de las mejores naciones del mundo.

Es por esto que se requiere, imponer acciones inmediatas con respuestas efectivas, para obtener resultados materiales para la población.

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