Los pueblos prehistóricos no alteraron los ecosistemas forestales de la Amazonía

Este nuevo estudio dispone de una cantidad sustancial de evidencia de que en la prehistoria no ocurrieron alteraciones extensas y masivas del bosque en las áreas interfluviales de la Amazonia

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El bosque tropical de Amazonía, es uno de los más espléndidos dada la variedad y singularidad de su rica flora y fauna. En 2011, la Amazonía fue declarada una de las siete maravillas del mundo.

Los pueblos indígenas prehistóricos usaron de forma responsable los ecosistemas forestales de la Amazonía Occidental, reveló un estudio del Smithsonian.

El bosque tropical de Amazonía, es uno de los más espléndidos dada la variedad y singularidad de su rica flora y fauna.

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En 2011, la Amazonía fue declarada una de las siete maravillas del mundo, en 2011.

El estudio del Smithsonian que fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, y dirigido por la científica del Smithsonian Dolores Piperno, reveló que hace 5 mil años atrás; la población que habitaba este sector, no alteró los ecosistemas forestales.

También explica cómo estas comunidades moldearon históricamente la rica biodiversidad de la región, y los sistemas climáticos globales.

Algunos estudios atribuyen las especies de árboles que ahora dominan el bosque, a la gestión humana prehistórica y la ingeniería del paisaje.

Otro postula que cuando los colonizadores de Europa causaron pérdidas masivas a los indígenas amazónicos, la interrupción repentina en la manipulación a escala del paisaje resultó en mayor crecimiento forestal que causó una caída global del dióxido de carbono atmosférico.

Esto, según explica el Smithsonian, provocó un cambio climático que se conoce como la “Pequeña Edad del Hielo“.

Piperno postuló que, sus resultados agregan evidencia a que “el uso de la selva tropical circundante era sostenible, sin causar pérdidas de especies detectables o perturbaciones durante milenios””.

“La mayor parte del impacto grave de la población indígena en el medio forestal se concentró en los suelos ricos en nutrientes cercanos a ríos”, afirmó.

Estudio de suelos en Perú

Se estudiaron una serie de 10 núcleos de suelo de aproximadamente 3 pies de largo de 3 sitios en el remoto rincón noreste de Perú.

El bosque interfluvial comprende más del 90% de la superficie terrestre del Amazonas y, por lo tanto, es crucial para determinar el alcance de la influencia indígena en el paisaje / Corine Vriesendorp

Los sitios estaban ubicados aproximadamente 1 kilómetro las zonas interfluviales.

El bosque interfluvial es el 90% de la superficie terrestre del Amazonas.

Y, además, es crucial para determinar el alcance de la influencia indígena en el paisaje.

Los investigadores estudiaron los bosques modernos que se encuentran alrededor de cada núcleo.

Estos inventarios forestales, evidenciaron la vertiginosa diversidad de la región. Se reconocieron 550 especies de árboles y 1300 otras especies de plantas.

La evidencia del estudio: “no ocurrieron alteraciones extensas y masivas”

Piperno se refirió a los resultados científicos. “No encontramos evidencia de plantas de cultivo o agricultura de tala y quema”, aseveró.

Tampoco se evidenció tala de bosques, ni del establecimiento de jardines forestales.

“Estos son muy similares a los resultados de otras regiones de la Amazonia”, agregó Piperno.

Por el contrario, se observó un ecosistema de selva tropical que permaneció relativamente estable durante miles de años.

Muy parecido a los que todavía se encuentran en regiones igualmente inalteradas en la actualidad.

Piperno dijo que los científicos que buscan comprender la dinámica ecológica y la capacidad de almacenamiento de carbono de esta región, “pueden estar seguros de que estudian bosques que no han sido muy modificados por las personas”.

Pero también significa que “no debemos asumir que los bosques alguna vez fueron resilientes frente a perturbaciones significativas en el pasado”.

La inverosímil Pequeña Edad de Hielo

Piperno califica de inverosímil la idea de que la reforestación posterior a la llegada de los europeos desencadenó la “Pequeña Edad del Hielo”.

Sin una tala significativa de bosques en estas y otras regiones, “parece poco probable que haya suficiente regeneración forestal para haber afectado el dióxido de carbono global después del contacto europeo”, comentó.

Dolores Piperno, científica senior emérita del Smithsonian del Museo Nacional de Historia Natural y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá, dirigió un nuevo estudio que aborda un debate científico de una década sobre la influencia humana prehistórica en el Amazonas, la selva tropical más grande del mundo / Sean Mattson, Smithsonian.

La explicación más simple puede estar en el suelo. Tienen tan pocos nutrientes que no habría sido deseable para cultivos y otras manipulaciones de plantas, en comparación con áreas en riberas de ríos y llanuras aluviales, sustentó.

Estos resultados “no implican que no hubo ninguna forma de manejo forestal indígena en la región, solo que no fue lo suficientemente intenso como para aparecer en los núcleos del suelo”.

“Para mí, estos hallazgos no dicen que la población indígena no estaba usando el bosque”, puntualizó la experta.

Y agregó que, “solo que lo usaron de manera sostenible y no modificaron mucho su composición de especies”.

“No vimos disminuciones en la diversidad de plantas durante el período de tiempo que estudiamos”, expresó.

“Este es un lugar donde los humanos parecen haber sido una fuerza positiva en este paisaje y su biodiversidad durante miles de años”, opinó Piperno.

Por último, Piperno aseguró que es necesario continuar estos estudios en otras regiones lejos de las riberas de los ríos y las llanuras aluviales para obtener una vista más amplia de la vasta Amazonía

 

 

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