La difícil experiencia de caminar en Panamá

El auto es el rey y domina a todos los peatones que se atreven a adentrarse en las principales calles de Ciudad de Panamá.

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Foto : Sacha Carion / DP

Es posible que ya se haya dado cuenta de que caminar en Panamá no siempre es fácil. Hay pocos pasos de peatones, distancias que parecen largas cuando en realidad son cortas, y aparcamientos que están sobre las aceras.

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Rincón de Lupe

El auto es el rey y domina a todos los peatones que se atreven a adentrarse en las principales calles de Ciudad de Panamá.

Y sin embargo, qué agradable sería pasear por las calles con su arquitectura única en América Latina, para acceder a los museos fácilmente al aire libre sin necesidad de un coche.

Las ventajas de caminar son numerosas. Es excelente para la salud del corazón, para el cuerpo pero también permite descubrir lugares insospechados a los que no prestamos atención cuando vamos en coche.

Caminar te da la oportunidad de mirar hacia arriba y contemplar una arquitectura, un edificio, un árbol, los pájaros de la ciudad tan excepcional en este país con una biodiversidad tan rica.

Su riqueza natural se suma al patrimonio arquitectónico de la ciudad de Panamá, con su centro histórico de estilo colonial español bien conservado junto a los modernos rascacielos de cristal que han transformado radicalmente el perfil de la ciudad.

El peatón en el mundo 

En Europa y Estados Unidos, el peatón ha vuelto a estar en el centro de los debates sobre planificación urbana desde principios de la década de 2000.

Del mismo modo, parte de Times Square en Nueva York se ha convertido en una zona peatonal, y a partir de 2022, el centro de París se transformará en una zona peatonal cerrada a los coches.

El fenómeno se presenta hoy como un descubrimiento del peatón en la ciudad tras un largo dominio del automóvil.

Sin embargo, la cuestión ya había dado lugar a un intenso debate y a numerosos proyectos en Europa entre 1960 y 1980 y, como se suele olvidar, en Estados Unidos.

En Nueva York, por ejemplo, el alcalde John Lindsay llevó a cabo un ambicioso proyecto de peatonalización de la avenida Madison entre 1971 y 1973, pero los comerciantes lo frustraron.

En América Latina en general y más específicamente en Colombia la transformación del espacio público urbano ha sido muy importante durante el último cuarto del siglo XX.

Hay que recordar que América Latina es la región más urbanizada del mundo: en 2005, el 77% de su población vivía en zonas urbanas.

Aunque el peatón está teóricamente de vuelta en el corazón de la ciudad, “caminar” no aparece en el vocabulario de las autoridades políticas ni en el de los propios habitantes de la ciudad.

Los ciudadanos siguen mostrando una gran pasividad ante su condición de peatones, que siguen sufriendo en muchos aspectos la supremacía del vehículo motorizado.

Pero, ¿cómo se puede motivar a la gente a caminar si no hay políticas y medidas para hacerlo?

El arquitecto Manuel Trute, director de Planificación Urbana del Municipio de Panamá dijo que Ciudad de Pamamá “fue diseñada bajo parámetros y teorías donde el auto era el protagonista y se nos olvidó que en las ciudades se camina, que al final todos somos peatones, incluso, los que vamos en carros”.

Soluciones

En este sentido, sería interesante desarrollar una ciudad amigable para los peatones, teniendo en cuenta las necesidades de la población.

De este modo, caminar podría convertirse en un medio de locomoción agradable.

La creación de zonas peatonales y la suavización de las aceras harían más accesible el paseo. Aumentar el número de pasos de peatones aceleraría el tiempo que se tarda en ir de un punto a otro.

En Panamá, los desplazamientos cortos parecen durar mucho tiempo porque los medios de conexión de una calle a otra y de una acera a otra no están bien desarrollados.

La instalación de zonas sólo para peatones, presentes en Estados Unidos y Europa en determinadas zonas comerciales, haría que la gente se olvidara del coche y reduciría así el índice de contaminación.

En países tropicales como Panamá, el calor es una de las razones por las que la gente evita caminar por la calle.

El aire acondicionado de los edificios y los vehículos contribuye a la liberación de más dióxido de carbono, pero también al sobrecalentamiento de las ciudades. El mecanismo del aire acondicionado enfría las habitaciones interiores para calentar las exteriores. Esto contribuye a un aumento significativo de la temperatura urbana.

Para luchar contra el calor existen estrategias de desarrollo urbano sostenible. Es importante reducir la mineralización y la concreción de las ciudades. Las torres y los edificios sólo crean “zonas” de calor.

La vegetación en las ciudades y especialmente en los edificios reduce el calor urbano y hace que el aire sea más respirable.

El desarrollo del transporte es necesario, pero el desarrollo de la peatonalización abre más posibilidades y actividades para los habitantes. La instalación de bancos, plantas y espacios peatonales desarrolla una experiencia diferente.

Viajar en coche está muy arraigado en los hábitos de los panameños y no es fácil cambiar las costumbres. Sin coche ni transporte público es difícil y tedioso desplazarse.

No es útil estigmatizar a los automovilistas, pero todas las iniciativas deben estar vinculadas y ser lógicas entre sí. Ya sea que provengan de los políticos o de los habitantes.

Los cambios en una ciudad los hacen las políticas públicas que producen estos cambios. Así, los habitantes se adaptan y cambian sus hábitos.

La crisis ecológica ya está aquí y ya no es una cuestión de futuro. La peatonalización no es la única solución, pero contribuye a cambiar los hábitos que sólo tienen efectos beneficiosos para la salud de las personas, pero también del planeta.

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