Un canal de historias

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El libro ”Los domingueros de Olimpo” es un compendio de más de 600 artículos publicados por el autor.

Nuestra historia pre y posrepública está signada por hechos muy singulares: la idea de la construcción de un canal, un tratado que no se aprobó, Herrán-Hay; la acción del general Esteban Huertas, otro tratado, Bunau Varilla-Hay, todo esto bajo el “primo ombrello” de los Estados Unidos. Nuestra separación de Colombia para los colombianos fue una intervención, para Panamá su destino manifiesto: Estados Unidos construiría su canal.

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Muy a pesar de la historia las cosas fueron así; que hay más que narrar, cierto; que hubo manifestaciones de nacionalidad, también; expresiones de panameñidad nunca faltaron, voluntad de hacer patria tampoco. Personajes criollos dan fe de eso, así es la historia. La cuentan los vencedores, y la historia nuestra los tiene, solo que todavía es hoy y nadie sabe quién realmente ganó.

La única forma de desenredar los entresijos de la historia es conociéndola, esta se construye de la mano de los que fueron sus protagonistas. Lo que empezó como una aspiración geopolítica dio origen a nuestra nacionalidad, en Panamá todo en principio apuntaba a la unidad, sin embargo, fuimos divididos no por una guerra, sino por un canal. No hubo tal campo feliz de la unión.

Portada del libro de Zoilo G. Martínez de Vega

Si hoy hiciéramos una encuesta, quién sería el personaje más influyente de nuestra historia. Resultaría muy difícil saber por quién se inclinaría el panameño. Lo que sí estoy seguro es que hay alguien que se destaca, y ese tiene que ver, también, con el canal. El que le arrebató el canal a los Estados Unidos dicen los pueblos hermanos, y así lo celebran en todas partes: Omar Torrijos Herrera.

Omar, personaje disociador por antonomasia, empezó su historia a la fuerza, no era la mejor manera en ese momento, es que no hay momento para un golpe de Estado, era su oportunidad. Lo que sucedió después, el general lo vivió junto a un español, Zoilo G. Martínez de Vega, periodista que nos lo cuenta como testigo de excepción en un libro que ha titulado Las guerras del general Omar Torrijos. La reconquista del Canal de Panamá.

Hace unos años, se inauguró cerca del mausoleo del general Omar Torrijos en Amador, una calle que nombraron General Juan Domingo Perón. Entre los invitados sobresalía uno, Ramón Landajo, ayudante y secretario privado del general Perón. Un testigo del peronismo, que sabía de la gran amistad que existió entre Perón y Torrijos. Durante su exilio en Panamá en la década del 50, Perón vivió en Colón, y Torrijos fue asignado como su guardaespaldas. Torrijos estuvo muy cerca del general depuesto, tanto que hay peronistas que reconocen la gran influencia que tuvo un Perón de 60 años en aquel militar panameño de apenas 24, que de seguro para esas fechas ya tenía sus inquietudes.

Las ideas políticas de Perón fueron asimiladas por Torrijos, ese peronismo de reivindicaciones sociales y proclamas antiimperialistas, así lo reconoció muchos años después el hombre fuerte de Panamá, siendo un gran amigo de Perón y de los argentinos. Ese latinoamericanismo nació en ese momento, o estalló al juntarse Omar y Perón, así es la vida, está llena de momentos. Esta historia comienza a escribirse cuando dos personajes se encuentran, uno derrocado y el otro futuro golpista. Esa fue su primera guerra, la que vivió ante su destino manifiesto que vio moldearse junto a Perón.

En una entrevista el Dr. Olimpo Sáez, uno de los que se opuso totalmente a los tratados canaleros y a la dictadura militar, destacó la estatura histórica del general Torrijos. El mérito de la recuperación del canal es de Omar, aunque el Dr. Sáez no desdeña el aporte histórico de tantos otros panameños. Esa lucha generacional la culmina Omar, esa es su herencia. Ahora Olimpo, que desde hace más de 50 años comenzó su andar político siendo estudiante, ha decidido publicar sus escritos de opinión. No pudo encontrar un mejor momento para compartir sus pensamientos.

Estos cientos de artículos, referentes a tantos y variopintos temas, hoy dan la oportunidad de contrastarlos con la publicación de la obra de Martínez de Vega; dos trabajos, uno documental, el de Martínez de Vega, y otro analítico y crítico, el de Olimpo Sáez.  Los domingueros de Olimpo es un libro en el que se cuenta nuestra historia desde la visión de un político que ha sabido registrar el tiempo y los acontecimientos a través de sus columnas dominicales. En esas páginas de seguro narra muchísimos episodios que se entrecruzan con el periodo en el que Omar Torrijos gobernó y reconquistó el canal. Olimpo como protagonista, colabora con su visión de un Panamá que le tocó vivir, un joven que para la época ya sabía cuál era su destino.

En una entrevista Olimpo dejaba claro el rol de Omar, él es parte de la historia panameña y eso no se lo puede quitar nadie, ni nosotros que lo adversamos.  “Lo que pasa, decía Olimpo, es que la historia la escriben los vencedores y en la lucha por la recuperación del Canal lógicamente que Torrijos salió vencedor. Pero los sectores o grupos que nos oponíamos a Torrijos teníamos como antecedentes varios hechos: el golpe de Estado de 1968, la represión contra la oposición, los exilios que tuvieron y el control de manera policiaca de la sociedad panameña. Todos esos elementos hay que tomarlos en cuenta a la hora de analizar el papel que la oposición hizo en su momento acerca del general Torrijos”. Todos esos elementos hay que tomarlos en cuenta a la hora de enumerar las guerras del general.

Un personaje de la talla de Omar Torrijos no estaría dimensionado si el recuento de su vida está editado, hay un hecho imposible de obviar. En el caso de Omar su desaparición. Ni siquiera la reconquista del Canal merece tanto, esta queda relegada a la hora de abordar el capítulo final de su vida. Tampoco se puede marginar la presencia de Manuel Antonio Noriega como su hombre de confianza y relevo natural del proceso octubrino que él inició, Noriega merece su espacio. No sé, es tan delicado entrar en suposiciones, pero a juzgar por los acontecimientos si hay alguna guerra que perdió Omar, fue esa.

Dos libros que, sumados a otros, como Arnulfo Arias, El hombre; Guillermo Endara Galimany, En la senda del Quijote; Ricardo Arias Calderón, Pensador y constructor de democracia; Nicolás Ardito Barletta, Huellas; Hugo Spadafora, Bajo la piel del hombre, y muchos más de seguro han de servir a la construcción de nuestra memoria histórica. Los de Zoilo y Olimpo deben servir para animar a otros a hacer su aporte o sus descargos. Yo en principio, solo espero tenerlos. Don Zoilo G. Martínez de Vega ha cumplido con una deuda de más de 40 años desde la muerte de Omar y Olimpo con la compilación de sus 600 artículos también ha cumplido, ambos aportes no dejan nada a deber.

Omar Torrijos, a propósito de la historia y del canal, nos dejó una frase inmortal.  “Yo no quiero entrar en la historia, yo quiero entrar a la Zona del Canal”, no hay que discutir la dimensión de estas palabras. Ese apartado mausoleo en la Calzada de Amador viene a hacer las veces de la entrada triunfal a la Zona del Canal que el destino le negó. Allí está, y no está solo. Justo a unos metros pasa la calle en honor a su amigo y mentor, Juan Domingo Perón, nunca mejor pensado, juntos los dos. Así es la vida. “La historia, decía Perón, no es más que unas pocas mentiras que repiten muchos y una sarta de verdades que ocultan todos”. Entre verdades y mentiras se nos pasa la vida, pero al final la historia es una, solo Omar sabe si la suya merece ser contada.

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