Agua que no has de beber…

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ONU Cambio Climático

El agua también tiene sed: Sed de miradas admiradas.
Sed de cauces sin tapias. Sed de sedientos limpios.
Sed de riegos ajustados. Sed de sorbos de vida.
Sed de transparencia. Sed de soñadores despiertos.
Y solo, nosotros, los sedientos, podemos dar de beber al agua.
(Naturismo IX, de Joaquín Araujo, autor, poeta y campesino español)

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Rincón de Lupe

Por muy variados motivos, el planeta está confrontando serios problemas para obtener agua potable. Muy serios. De esto trata nuestro tema, hoy.

Haciendo un repaso de lo aprendido desde la escuela primaria, sabemos que el agua es una molécula formada por dos átomos de hidrógeno unidos por uno de oxígeno. Su fórmula, la archiconocida H2O.

Sabemos también que la encontramos en tres estados; líquida, sólida y gaseosa, dependiendo de factores climatológicos.

@FNCAgua

El ciclo

Sigamos recordando. El sol calienta el agua de los océanos, que sube a la atmósfera en forma de vapor, ayudada por las corrientes de aire; en las capas superiores de la atmósfera, el vapor de agua se condensa a causa de la temperatura más fría, formándose las nubes. Nuevamente intervienen las corrientes de aire, que hacen que las nubes choquen entre sí y caigan a la tierra. Parte de esta precipitación cae en forma de nieve, la que se acumula en las montañas y en los glaciares en forma de hielo. Estos glaciares acumulan agua que puede durar millones de años, pero gran parte de esa nieve, ese hielo, se derrite en las temporadas cálidas, dando origen a ríos, lagos y lagunas que abastecen de agua al ser humano y su entorno.

Para nadie es un secreto que el agua dulce es el principal elemento de la vida. Porque podemos estar muchos días, semanas, sin probar alimentos, pero beber agua es imprescindible para el organismo.

Por esa razón, se debe “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”, como dice el sexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Agenda 2030 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, un plan adoptado en septiembre de 2015, que busca erradicar la pobreza y fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.
Sin embargo…

revistainteriores.es

Imagina que abres el grifo… y no sale nada. La frustración de los que vivimos en la ciudad es grande, ese hecho te cambia el humor, te exaspera, te desgañitas en improperios en contra del gobierno, de la empresa encargada, de los funcionarios a cargo… de todo. Claro, el agua es parte de nuestro diario vivir, y ni siquiera concebimos que no la tengamos.

Pero hay lugares en el planeta en que ni siquiera grifo tienen. Por poner un ejemplo, en África, dos de cada tres de sus habitantes de las áreas rurales no cuentan con agua potable y deben, en algunos casos, caminar kilómetros para obtenerla.

Según las estadísticas, el 40% de la población mundial tiene problemas para acceder al agua potable, el principal elemento de la vida. Baste decir que en nuestra América Latina, más de 100 millones de personas no tienen este elemento de forma regular.

Por lo cual concluimos en que la escasez de agua trae aparejado un sinnúmero de enfermedades, como la desnutrición infantil, diarreas y otros problemas gastrointestinales.

Así vemos que, mientras en los países desarrollados la media de agua potable por persona es de 350 litros diarios, hay países en que el uso del líquido no pasa de los cinco litros.

Comencemos por explicar cuáles son las fuentes de agua dulce que tenemos en la Tierra y qué problemas tienen en la actualidad. Sabemos que el 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua. Agua que nos provee de grandes riquezas alimentarias, pero que no nos sirve para beber, no al menos en su estado natural.

Ahora bien, del total de agua que hay en el planeta, el 97% se encuentra en los océanos, dejando solo el 3% como agua dulce, apta para el consumo humano, después de los tratamientos que la hacen potable.

Para el consumo humano, el agua proviene de cuatro fuentes diferentes, que nos permiten bañarnos, beber y preparar nuestros alimentos, además de servir como el principal elemento para la agricultura, la ganadería y la conservación de los bosques y selvas.

*Agua de lluvia. Es un importante medio para la consecución de agua dulce. En Panamá, es el medio con el cual se llenan los lagos Gatún y Alajuela, principales abastecedores del agua necesaria para que un barco pueda cruzar del Atlántico al Pacífico y viceversa. Y que en cada tránsito ocupa unos 50 millones de galones, agua que no se recupera y que va a dar a los océanos. Además de lo anterior, el agua de estos lagos cubre las necesidades de más de la mitad de los habitantes de Panamá.
No hay que olvidar que en muchos rincones del planeta el agua de lluvia se utiliza para las labores de regadío y de ganadería.

*Hielo. Es la segunda fuente de agua dulce del planeta. Se encuentra fundamentalmente en los glaciares, grandes masas de hielo y nieve, que acumulan más del 60% del agua dulce alrededor del planeta. De los deshielos de los glaciares se forman los ríos que proveen de agua a grandes grupos de seres vivos. De ahí la importancia de mantenerlos, aunque sabemos que el calentamiento global les ha causado grandes estragos. Estos glaciares, además, guardan agua en estado sólido que tiene millones de años de antigüedad.

*Aguas subterráneas. Bajo la capa exterior del planeta se encuentran depósitos de agua, en los llamados acuíferos, que contienen alrededor del 30% del agua dulce. Hemos visto cómo en el campo los habitantes de las zonas rurales extraen el agua de estos acuíferos, a través de pozos, que una vez tratados satisfacen las necesidades de las comunidades. Pero hemos también sabido de la falta de agua que muy seguido los azotan.

*Fuentes de agua superficial. En esta categoría están los ríos, lagunas, lagos, arroyos y manantiales. Representan menos del 1% del agua dulce, pero son sumamente importantes, porque gran porcentaje del agua que usamos en el hogar proviene de estas fuentes.

Archivo/Ashraf Shazly/AFP

Los problemas del agua

Una de las grandes dificultades a los que se enfrenta la humanidad en estos tiempos es la falta de agua potable. Eso lo sabe la generalidad de las personas, pero sin embargo la falta de conciencia nos sigue jugando en contra.

¿Quién no ha visto a un semejante lavando su vehículo particular con la manguera? ¿O lavando la acera frente a su hogar, de la misma manera? Esa agua que desperdiciamos lavando autos y aceras, tal vez muy pronto nos haga falta para beberla.

También, debido al cambio climático, los polos han perdido gran parte de su masa de hielo, alterando toda la vida en esa región. El Polo Norte se ha reducido al menos en el 40% en un periodo de 40 años, lo que nos habla de la gravedad del asunto. Y la situación en el Polo Sur no es mejor: el deshielo está en un proceso irreversible.

Todo esto pone en peligro a las especies que viven en esas regiones: el oso polar, diferentes especies de pingüinos, como el pingüino Emperador, el pingüino de Humbolt –ambas especies de la Antártida– y el pingüino de las Galápagos, de las islas que llevan ese nombre.

También están en peligro el zorro Ártico y la morsa del Pacífico, especies que viven en los mares del Ártico. Pero no es solo eso:

Otros daños:

*Gran porcentaje de muertes de niños menores de cinco años está relacionado con la falta de agua potable.

*Más de 800 mil personas mueren cada año como resultado de no contar con la higiene necesaria o por beber agua no potable.

*Casi 2 mil millones de personas beben o utilizan agua contaminada con materia fecal.

Allá en el sur del continente, en la cordillera de los Andes, los glaciares que abastecen de agua a Santiago, la capital chilena, las temperaturas estuvieron arriba de los 10 grados centígrados varios días durante el verano, y el deshielo será mucho más rápido si continúa el calentamiento global, poniendo en peligro el suministro de agua.
Ahora bien, la escasez de agua potable se debe, según el Programa de las Naciones Humanas para el Desarrollo, a dos factores: escasez física, entendida esta como la ausencia o insuficiencia del elemento en determinada región; pero también puede deberse a la escasez económica, es decir, una gestión deficiente de los recursos hídricos. Desgraciadamente, es lo que pasa en la mayoría de los casos.

Panamá tiene 52 cuencas hidrográficas, 18 en el Mar Caribe y 34 en el Pacífico. ACP.elfarodelcanal

Volviendo a Panamá, que es en definitiva donde vivimos y lo que nos interesa, es bueno saber que en este país el agua es uno de los principales recursos, y se utiliza tanto en el funcionamiento del Canal de Panamá como en la generación de energía eléctrica, en el sector industrial, en el aspecto doméstico y en el uso agropecuario y turístico.

Panamá tiene 52 cuencas hidrográficas, 18 en el Mar Caribe y 34 en el Pacífico. Es decir, no deberíamos tener problemas de agua, a no ser que sea un año extremadamente seco.

Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de agua que cae en cada estación lluviosa, las desigualdades son evidentes entre los sectores rural y urbano, en cuanto a calidad y cantidad del servicio de agua potable, siendo más ostensible en las comarcas indígenas y en las provincias de Darién y Bocas del Toro.

Para Panamá el agua es uno de los principales recursos, y se utiliza tanto en el funcionamiento del Canal de Panamá como en la generación de energía eléctrica, en el sector industrial, en el aspecto doméstico y en el uso agropecuario y turístico. @ACP

En un estudio publicado apenas en octubre pasado, se da cuenta de que en Panamá tenemos el triste honor de “aportar” con siete de nuestros ríos a la lista de los más contaminados del mundo, entre ellos el Matías Hernández, Juan Díaz, Río Abajo, el Matasnillo, Caimito, en Panamá Oeste, el Platanal, en Chiriquí. Eso, sin contar con todos los arroyos y quebradas que cruzan la ciudad y que sin excepción están contaminados. No solo de basura arrojada por las personas, debemos aclarar eso, sino también por los desechos industriales que la irresponsabilidad hace llegar a nuestros ríos.

El planeta reclama un cambio urgente de actitud, de conducta. Estamos, poco a poco, suicidándonos y parece que no nos interesa. El agua, debemos insistir, es el elemento básico para que haya vida en el planeta. Y mientras la comunidad científica busca agua en otros sitios del universo tendremos que cuidar lo que tenemos, si queremos dejar un lugar agradable a las futuras generaciones. Que nunca llegue el día en el que nos falte un vaso de agua fresca y sabrosa para satisfacer nuestra sed.

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