100 partidos y nueve historias

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Aníbal Godoy entró recientemente al selecto grupo de los jugadores con 100 partidos o más en la selección nacional, uniéndose a Gabriel Gómez, Jaime Penedo, Blas Pérez, Román Torres, Armando Cooper, Luis Tejada, Felipe Baloy y Alberto Quintero. A simple vista se ve como una estadística más, sin embargo escudriñando en ella vemos que dentro de esa cantidad de números hay nueve fascinantes historias de sacrificio, de perseverancia y de éxitos.

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Los nueve jugadores formaron parte de la selección que en las últimas eliminatorias nos dio tantas alegrías. Excepto Negrito Quintero que se lesionó antes de la Copa del Mundo de Rusia 2018, el resto jugaron en ese mundial.

Son nueve jugadores con un historial bárbaro dentro de la selección absoluta, que comenzaron con un largo proceso en el que se sostuvieron por muchos años: más de una década y media, hasta coronar con el evento más esperado por cualquier futbolista. Pasaron la barrera de los 100 partidos gracias a que la selección tuvo más competencia. Hasta la eliminatoria para Estados Unidos 94 no se jugaban muchos partidos, sin embargo más adelante el fútbol se fue globalizando y dentro de ese cambio Panamá sacó dividendos.

La mayoría de estos jugadores comenzaron su actividad internacional en Colombia, en tiempos en que no existían las redes sociales, todavía había que hacer uso de los periódicos para conocer el día a día de estos panameños que mostraron nuestro fútbol en el país cafetero hasta hacerse un nombre, y emigrar luego a otros países igual de futbolizados.

Los nueve centenarios se consagraron tanto internacionalmente con sus clubes como con la selección. Eso de que hay jugadores de clubes y de selección, no encajó en este grupo. FEPAFUT

Fue un comienzo de sufrimiento y sacrificio en un  entorno en que hasta ese momento era desconocido para el futbolista panameño. Blas Pérez, por ejemplo, tuvo que romperla en la segunda división para que lo contratara el Deportivo Cali y posteriormente hacerse un nombre que lo llevó a México y Estados Unidos.

Tejada también hizo sus comienzos en Colombia para luego emigrar a México donde por un tiempo era figura con el Toluca cuando marcaba un gol por partido. Igual, Román Torres fue campeón en el fútbol colombiano y más adelante lo hizo en la MLS.

Gabriel Gómez se hizo en Colombia y estuvo jugando por varias temporadas en Europa; Baloy dejó su sello en el Independiente Medellín, en Brasil y México, donde fue el primer panameño en quedar campeón en la primera división. Penedo hizo lo propio en la MLS junto a Godoy, igual Cooper y Quintero dejaron su estampa en el exterior. Por lo regular fueron legionarios que cuando emigraron se consolidaron en el exterior y no se los vio de vuelta en la Liga Panameña de Fútbol como pasa hoy con muchos jugadores.

Los nueve centenarios se consagraron tanto internacionalmente con sus clubes como con la selección. Eso de que hay jugadores de clubes y de selección, no encajó en este grupo. Todos dejaron su nombre en su paso con la tricolor, algunas veces fueron ensalzados, otras veces muy criticados, pero contra viento y marea fueron parte del equipo nacional con el técnico que estuviera a cargo, hasta llegar a la cúspide con la Copa del Mundo de Rusia 2018.

La particularidad de este grupo no es tanto por haber pasado la barrera de los 100 partidos con la selección, sino más bien por lo que dejaron en la tricolor y en el exterior, aunque hoy en Panamá poco se lo valora por la falta de cultura futbolística. Algunos de ellos llegaron ya adultos a Rusia lo que originó que en las redes se llegara a insinuar que había que llevar a gente más joven, cuando el camino al Mundial lo comenzaron ellos y a nadie les pertenecía más que a ellos.

Hoy unos pocos se mantienen vigentes después de que Penedo, Blas, Gavilán, Tejada y Baloy decidieron dar un paso al costado después de la Copa del Mundo. Atrás quedaron sus más de 100 partidos de muchos años de sacrificio, de risas y llantos, de entrega, de sinsabores, de elogios y de críticas mal intencionadas. Como cualquier futbolista tuvieron sus altibajos con sus clubes, pero la particularidad de ellos es que una vez jugaban con la selección eso desaparecía, en la mayoría de las veces su rendimiento mejoraba considerablemente, como pasó varias veces con Cooper.

Gavilán Gómez que había estado en el primer mundial juvenil de 2003, es el que más partidos ha jugado con una cantidad de 147 encuentros. Curiosamente el técnico que llegaba a la selección convocaba a este volante de marca que fue la envidia de muchos. Al final fue objeto de una mala prensa, muchos no lo querían en la selección, pero el jugador tuvo que soportar esos desaires frente a su realidad. Bolillo Gómez llegó a decir que era el jugador más importante de la selección.

Como la selección llegó a participar en cuanto torneo había, siendo ya protagonistas en el área, se mal acostumbró a la afición que siempre pedía ganar en lo que fuera. El equipo dio muchas alegrías, pero asimismo la fanaticada panameña olvida rápido a sus figuras, no existe ese respeto por los que ayudaron a hacer grande a la selección y eso se vio con algunos jugadores de este grupo que pasaron la barrera de los 100 partidos, cuando en su momento fueron objetos de memes mal intencionados en el que se pedía que se fueran de la selección.

Ellos siempre van a tener el reconocimiento de propios y extraños, como también reconocemos a sus antecesores que aportaron para el engrandecimiento de este deporte. Sin embargo, esa cifra de 100 partidos con la selección, que no lo tiene cualquiera, más su participación en una Copa del Mundo, es lo que los hace especiales. Son nueve nombres que siempre van a perdurar en la historia del fútbol panameño.

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