Humedales en peligro

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Los flamencos, esas aves de color anaranjado y de largas patas, con casi un metro cincuenta de envergadura, son llamados “los reyes del humedal”. @NatGeo

¿Ha visto usted esos hermosos videos o fotografías de cientos, miles de flamencos llegando a alimentarse a orillas de una laguna? Es, sin lugar a dudas, un espectáculo majestuoso, que a todos los seres humanos agrada. Los flamencos, esas aves de color anaranjado y de largas patas, con casi un metro cincuenta de envergadura, son llamados “los reyes del humedal”. Porque no solo se alimentan en humedales sino que ayudan, a través de sus heces, a depurar la materia orgánica y a reducir el nitrógeno.

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Pero no es de los flamencos de los que vamos a hablar, aunque, como vemos, estos cumplen un papel muy importante en la conservación de los humedales. Comenzamos.

El pasado 2 de febrero, se celebró en todo el planeta el Día de los Humedales. Ese día, en 1971, en Ramsar, una ciudad de Irán ubicada al norte de ese país, en el Golfo Pérsico, 1971 se llevó a cabo la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, promovido por la UNESCO, el que entró en vigor en diciembre de 1975. En dicha convención, los países participantes acordaron “la conservación y usos racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible del mundo”. En la actualidad, más de 160 naciones se han sumado a este convenio, el que protege más de mil sitios catalogados como humedales, con una superficie de unos 204 millones de hectáreas.

Como siempre, hagamos algunas precisiones. En primer lugar, debemos definir qué son los humedales. Los expertos lo definen como “áreas que permanecen inundadas durante periodos de tiempo prolongados”. Es decir, el agua es el denominador común de todos los humedales. Agreguemos que ese elemento puede llegar de múltiples fuentes, como ríos, lagos, vertientes, mares, y que los humedales albergan gran variedad de especies de flora y fauna.

Además, son fuente de agua para diferentes usos, como para el consumo humano y para labores agrícolas y uso industrial. También son áreas turísticas y de recreación para los seres humanos, aunque su mayor importancia tiene que ver con el albergue que prestan a gran variedad de aves que cada año se desplazan a diferentes regiones del planeta, en busca de mejores condiciones de vida.

ONU Cambio Climático

Como ejemplo de esto último, podemos señalar las migraciones que hacen muchas aves desde Canadá hasta el extremo sur de Chile, con “escalas” en otros países, entre ellos Panamá. Y muchos de los humedales son el hogar de esas aves, que los utilizan para la reproducción. Debemos señalar que los humedales de la Bahía de Panamá incluyen sobre todo manglares, pero además hay fangales, ciénagas de agua dulce y aguas marinas. Todos estos elementos aportan para la mantención de la vida.
En resumen, los humedales han sido agrupados en varias categorías, desde su importancia hídrica hasta la ecológica, pasando por recursos de energía y retención de sedimentos.

El asunto de los humedales es otro de los problemas en que está metido el planeta, porque también tiene que ver con el calentamiento global, la deforestación y la contaminación. Veamos cómo andamos por Panamá.

Contactamos al profesor Daniel Suman, un panameño experto en el tema, que ha escrito innumerables trabajos relacionados con la Bahía de Panamá, fundamentalmente de sus humedales. Según Suman, cada año arriban al humedal de la Bahía de Panamá unos dos millones de aves de más de 30 especies. Por esta razón, este humedal ha sido considerado como un Área Importante para Aves. Además es el área más importante de Centroamérica para las aves playeras que llegan a este país.

Entonces, ¿cuáles son los peligros a los que está expuesto el humedal de la Bahía de Panamá? Definitivamente, el gran peligro para los humedales –no solo de Panamá, sino del mundo entero- es la presencia humana. Pero además están el manejo deficiente de la situación que ha generado inundaciones, sobreuso de aguas subterráneas, debilitamiento de las zonas de protección costera contra tormentas, y hasta la aceleración del cambio climático.

Según un artículo publicado por Suman, respecto al humedal de la Bahía, “ni su importancia ecológica ni su inclusión en el Sistema de Áreas Protegidas y la lista de Sitios Ramsar han sido suficientes para garantizar su protección y conservación…El desarrollo urbanístico y turístico de la capital avanza rápidamente hacia el este”, es decir invadiendo la zona protegida.

Sin embargo, no todo son malas noticias para el humedal: según cita Suman en su artículo, el 23 de diciembre de 2013, la Corte Suprema restableció la designación de área protegida para el humedal de la Bahía de Panamá, algo que ese propio Órgano del Estado había limitado anteriormente. Pero no podemos cantar victoria aún. La voracidad de algunos puede dar al traste con los buenos deseos de otros, por lo que hay que permanecer siempre alertas, “exigiendo –como dice Suman- que las autoridades ambientales cumplan con su responsabilidad”.
Es necesario agregar que el de los humedales no es solo un problema de Panamá. Según un dato recabado de internet, en México, en un lapso de 30 años, se perdieron más de 10 mil hectáreas de manglar en las costas del estado de Quintana Roo. Pero también el país azteca ha tomado medidas para contrarrestar esa pérdida y en la actualidad se está tratando de recuperar esa pérdida.
Bolivia, el país con más humedales de América, no escapa a los problemas. El lago Titicaca, el más grande de Sudamérica, compartido con Perú, ha visto cómo lentamente sus aguas retroceden, dejando a muchos campesinos sin agua para regar sus cultivos. ¿Las causas? El cambio climático, la contaminación… y la minería, que utiliza el agua de los ríos que abastecen el lago, para sus actividades.

En definitiva, el planeta ha cambiado, cambia y lo seguirá haciendo para mal. Esto, si la especie que lo pone en riesgo –la humana- no toma las decisiones adecuadas para su recomposición. De otra manera, aquellas imágenes de los flamencos llegando por miles a las lagunas en todo el planeta, pronto serán solo eso, imágenes de archivo.

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