Ejército marroquí rompe bloqueo de guerrilla africana en el Sahara

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Al no tener éxito las gestiones del secretario general de la ONU, António Guterres, y del Consejo de Seguridad del organismo mundial, las Fuerzas Armadas Reales marroquíes procedieron, durante la noche de jueves a viernes, al establecimiento de un cordón de protección para asegurar el flujo de mercancías y personas por la vía internacional de Guerguerat, que conecta Marruecos con Mauritania, informaron fuente oficiales en Rabat.

Durante tres semanas, milicianos armados de la guerrilla del Frente Polisario bloquearon la carretera de Guerguerat, que conecta el territorio de Marruecos con la vecina Mauritania en el sur del Sahara marroquí.

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Las Fuerzas Armadas Reales aseguraron que se trata de “una operación pacífica, que no es ofensiva ni tiene intención bélica”. La acción permitió el paso de los camiones y vehículos de todo tipo en los cinco kilómetros de la franja que separa el puesto de aduanas marroquí de la frontera con Mauritania.

Esa vía reviste gran importancia para la región porque conecta a Marruecos con el resto de países del Sahel y África Occidental y los provee de bienes de todo tipo, principalmente de productos alimenticios. Eso fortalece los vínculos de Rabat con sus vecinos africanos, para contrariedad de Argelia y sus parásitos del Polisario.

Para mayor disgusto argelino y de su apéndice, desde finales del año pasado y lo que va del 2020, 13 países africanos han abierto consulados en El Aaiún, la genuina capital saharaui, y ciudad industrial y turística de Dajla, en el Sahara marroquí, en reconocimiento a la legalidad y la legitimidad histórica de Rabat sobre esos territorios.

Los más recientes a finales de octubre fueron Burkina Faso, Guinea Bisáu y Guinea Ecuatorial, a lo que se suman Costa de Marfil, Djibuti, Gabon, Gambia, Guinea Conakry, Islas Comoras, Liberia, República Centroafricana, Santo Tomé y Príncipe y Senegal.

República virtual

Las últimas acciones del Polisario -una guerrilla creada, armada y financiada por Argelia desde hace 45 años, en su larga ambición hegemónica en la región del norte de África- aparte de ser considerada por los países vecinos como una provocación grave e inaceptable, pone en evidencia su búsqueda por notoriedad mediática ante su cada vez mayor aislamiento internacional.

La guerrilla del Polisario, con vínculos con el movimiento terrorista libanés Hezbolá e Irán, pretende el control del Sahara marroquí y encabeza la seudo “república árabe saharaui democrática”, reconocida por un puñado de regímenes de orientación comunista, con algunas excepciones como Panamá.

La relación de Panamá con esa guerrilla africana es una herencia ideológica de la dictadura de Omar Torrijos, que la izquierda radical del PRD pretende mantener por su afinidad con los regímenes de Cuba y Venezuela. El Partido Comunista de China, con quien también coquetean los ideólogos del PRD, no reconoce al Polisario.

Esa seudo república –calificada por el gobierno de El Salvador como una entidad virtual- no es reconocida por los gobiernos de Europa, ni Estados Unidos o Canadá. No es miembro de la ONU ni de ningún organismo internacional. En Asia solo tiene el reconocimiento de Corea del Norte.

El argumento de las principales democracias latinoamericanas es que no reúne las condiciones para ser reconocida, de acuerdo al derecho internacional, porque no controla un territorio, carece de soberanía, no ejerce gobierno sobre una población, ni cuenta con los atributos propios de un Estado.

Actos vandálicos

Después de ejercer la máxima contención, frente a las provocaciones de las milicias del Polisario, Rabat “no tuvo más remedio que asumir sus responsabilidades para poner fin a la situación de bloqueo generado y restablecer la libre circulación civil y comercial”, dijo un comunicado difundido este viernes por el Ministerio de Relaciones Exteriores y de Cooperación marroquí.

 

Desde el pasado 21 de octubre, esas milicias llevaron a cabo actos de vandalismo, bloquearon la circulación de personas y bienes y acosaron continuamente a los observadores militares de la Minurso, la fuerza de paz destacada por la ONU en la zona.

Fueron actos premeditados de desestabilización que alteran el estatuto de la zona, violan los acuerdos militares y suponen una amenaza real para la sostenibilidad del alto el fuego establecido en 1991.

La zona desmilitarizada donde se encuentra Guerguerat está regida por un acuerdo que prohíbe la entrada de personal militar. Ese compromiso ha sido violado reiteradamente por la guerrilla separatista, lo que en esta ocasión obligó a intervención pacífica del ejército marroquí.

Rabat destacó que en los últimos cuatro años, la guerrilla del Polisario “multiplicó esos actos peligrosos e intolerables” en esa zona, en desafío a los llamamientos “a poner fin a esos actos desestabilizadores” emitidos por el secretario general de la ONU y en contravención de las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Marruecos dio todo el tiempo necesario a los buenos oficios de la ONU y de la Minurso, para que el Polisario cesara sus acciones desestabilizadoras y abandonara la zona de Guerguerat.

Sin embargo, los llamamientos de la Minurso y de la ONU, así como las intervenciones de varios miembros del Consejo de Seguridad fueron lamentablemente en vano, resaltó la cancillería marroqui.

Ante esa situación, Marruecos decidió actuar, en virtud de sus deberes y en perfecta conformidad con la legalidad internacional. A la vez responsabilizo a los extremistas del Polisario de las consecuencias que puedan derivar sus actos de provocación.

“Esos actos socavan las posibilidades de cualquier relanzamiento del proceso político deseado por la comunidad internacional”, dijo el comunicado de la cancillería marroquí.

Rabat respalda negociaciones políticas para superar el diferendo. Desde el 2007 el rey Mohamed VI puso sobre la mesa una propuesta de plena autonomía para las provincias del sur, dentro del Sahara marroquí, que ha sido reconocida por el Consejo de Seguridad de la ONU como una alternativa viable y creíble para superar el conflicto. Esa propuesta autonómica ha sido respaldada por la comunidad internacional incluyendo la mayoría de países latinoamericanos.

Alerta antiterrorista

Las acciones en la frontera mauritana-marroquí se producen cuando Europa está en alerta máxima ante nuevos atentados terroristas de grupos islámicos extremistas y luego de que Francia asestara el segundo golpe importante a Al Qaeda en el Sahel con la muerte esta semana en la vecina Mali de Bah an Moussa, uno de sus cabecillas.

Moussa, había sido entrenado en territorio argelino, cerca de los campamentos donde sobreviven unos 40,000 refugiados saharauis y las milicias de la guerrilla del Polisario. Fuentes de inteligencia occidental vinculan a milicianos del Polisario con las bandas terroristas que operan en el Sahel.

Antes los militares franceses habían abatido a Abdelmalek Droukdel, jefe de la rama magrebí de Al Qaeda. Marruecos, por sus éxitos en el combate al terrorismo, es una pieza clave en la lucha contra grupos islámicos radicales en África y brinda asesoramiento permanente a los principales gobiernos europeos.

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