Costa Rica presenta propuesta de fondo para aliviar la economía COVID-19

La propuesta consiste en un fondo de apoyo extraordinario de medio trillón de dólares, financiado con el 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB) de las economías más grandes y fuertes del mundo.

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Foto - Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica / Twitter Casa Presidencial
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Rincón de Lupe

El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado Quesada, propuso crear el Fondo para Aliviar la Economía COVID-19 (Fund to Alleviate COVID-19 Economics – FACE), como una instancia de solidaridad internacional ante la recesión económica causada por la pandemia e instrumento para impulsar una recuperación sostenible.

Una nota de prensa de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), informó que la propuesta fue presentada ayer en el marco de la 75ª Asamblea General de las Naciones Unidas.

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“FACE busca proveer a los países en desarrollo los fondos necesarios para hacer frente a los impactos socioeconómicos de la pandemia sobre la economía y las personas, en términos concesionales y solidarios”, explicó Alvarado en su intervención.

Detalló que es “un fondo de apoyo extraordinario de medio trillón de dólares, financiado con el 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB) de las economías más grandes y fuertes del mundo, —aquellas que representan el 80% del PIB mundial—, para ser intermediados por uno o varios bancos multilaterales de desarrollo, como préstamos concesionales a los países en desarrollo”.

Alvarado agregó que “los fondos serían prestados a largo plazo y a tasas fijas, para proveer financiamiento extraordinario a los países en desarrollo que tienen limitaciones de herramientas políticas para responder a la crisis y mantener sus países dentro de la ruta para cumplir con la Agenda de Desarrollo 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.

Lo que busca es fortalecer y establecer la discusión sobre los mecanismos y la construcción de alianzas entre países para lograr la puesta en práctica de FACE como una opción viable para abordar los impactos sociales y económicos que la crisis del COVID-19 provoca en los países en desarrollo.

Alvarado hizo referencia a los estragos que ha causado la pandemia a nivel mundial, acotando que 1,6 billones de trabajadores informales estarían en riesgo, muchos de los cuales no cuentan con protección social, y que entre 40 y 60 millones de personas podrían verse empujadas hacia la pobreza extrema, mientras 195 millones de empleos se perderían en el segundo trimestre del 2020.

Los fondos serían prestados a los países emergentes en condiciones favorables y en términos solidarios: a 50 años plazo, con un período de gracia de cinco años y una tasa fija de cero por ciento de interés

La vicesecretaria general de las Naciones Unidas, Amina Mohammed, recordó que, lo que comenzó como una crisis sanitaria se ha convertido en una catástrofe humanitaria. Añadió que las medidas adoptadas por las instituciones financieras son bienvenidas, pero hay que hacer mucho más para hacer frente a las vulnerabilidades.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, advirtió que la crisis económica, social y humanitaria provocada por la pandemia no tiene precedentes en el último siglo y ha provocado impactos particularmente graves en los países en desarrollo, incluidos los de América Latina y el Caribe.

Destacó que el FACE está pensado como apoyo a los países para la recuperación pospandemia y no solo para enfrentar la emergencia. Añadió que se trata de un fondo que distribuye recursos de los países desarrollados hacia todos los países en desarrollo, independientemente de su nivel de ingresos.

“El problema de la falta de liquidez es un problema de distribución de la liquidez”, precisó.

La alta funcionaria de las Naciones Unidas señaló que la inclusión de los países de ingresos medios en las iniciativas de préstamo es una contribución al crecimiento y la estabilidad mundiales.

“Los países de ingresos medios albergan más del 75% de la población mundial, representan alrededor de un tercio del PIB mundial y el 96% de la deuda externa de todos los países en desarrollo (excluyendo China e India). La crisis y la insolvencia de la deuda en los países de ingresos medios pueden tener un efecto sistémico en la estabilidad financiera”, expresó.

Subrayó que el FACE complementa las iniciativas multilaterales que, si bien son importantes, son insuficientes para hacer frente a la pandemia, y subrayó que si bien el fondo apela a la solidaridad por parte de los países desarrollados también apela a su interés propio.

Finalmente, Alicia Bárcena propuso que FACE sea concebido como un fondo rotatorio, que utilice el reembolso y la cancelación de la deuda, o una parte de la deuda de un grupo de países, para proporcionar financiación adicional a otras economías con la finalidad de atender la emergencia y recuperación a mediano plazo.

En el panel participaron el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez; la vicesecretaria general de las Naciones Unidas, Amina Mohammed; la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena; los profesores de la Universidad de Columbia, Joseph Stiglitz, y de la Universidad de Oxford, Ian Goldin, y el director de la División de Estrategias de Globalización y Desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Richard Kozul-Wright.

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