Los panameños y el préstamo mexicano

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El 11 de diciembre de 1928, el excanciller panameño Narciso Garay Díaz disertó en el Paraninfo de la Universidad de México sobre la llamada Acreencia Mexicana. Esta conferencia fue publicada hace casi 100 años y motivó que investigáramos sobre esta acreencia o deuda por las importantes figuras involucradas en el origen y en el proceso de cobro de la misma.
El préstamo que originó la deuda mencionada surgió a petición del Ministro de Colombia ante las Cortes Europeas, Don Manuel José Hurtado Arboleda (1782-1845). Este destacado diplomático residió en Panamá varios años y fue quien redactó el Acta de Independencia de nuestro país en 1821. También fue el padre del reconocido educador Manuel José Hurtado Díaz, promotor de la instrucción pública en Panamá. En la fecha de su natalicio se celebra el Dia del Maestro.
La petición del préstamo aludido la hizo Hurtado Arboleda al Encargado de Negocios de México en Londres, Don Vicente Rocafuerte (1783-1847), el día 22 de febrero de 1826, ante la quiebra de B.A. Goldsmith y Compañía de Londres, que era la institución financiera donde estaban depositados los fondos del gobierno colombiano, que ascendían en esa época a doscientos mil libras esterlinas.
Hurtado Arboleda, preocupado por la imagen de Colombia ante los gobiernos europeos hizo gala de su patriotismo y de su poder de convencimiento para lograr que el diplomático mexicano le prestara 63,000 libras esterlinas a Colombia y así poder pagar deudas que tenía que cancelar prontamente.
La petición de Hurtado Arboleda tuvo como argumento principal que México al prestar dicha suma “demostrará que estamos unidos para defendernos de nuestros enemigos, y lo estamos también para sostener nuestro crédito público que es la parte más principal de la existencia política de cualquier Estado”. Rocafuerte quien era un patriota probado autorizó el préstamo en el mes de abril de 1826 con la convicción de que el gobierno mexicano aprobaría su decisión, que estaría satisfecho con este apoyo al valiente pueblo colombiano y con la confianza que la promesa del pago se cumpliría sin ningún retraso. El Ministro Hurtado comprometió a Colombia a pagar dicha suma en un término de 18 meses, sin embargo, el gobierno mexicano no respaldó la decisión de Don Vicente Rocafuerte y Colombia no cumplió con la devolución de la suma prestada, en el plazo convenido.
La acción solidaria de Rocafuerte le causó muchos sinsabores, principalmente con el gobierno y políticos mexicanos ya que Rocafuerte no era mexicano. Él era un reconocido intelectual ecuatoriano que promovía la unión y la independencia de Hispanoamérica. En varias ocasiones estuvo en nuestro país. Se recoge en la historia que en 1819 fue apresado el buque que lo trasladaba a Panamá frente a la isla de Otoque, por parte del buque de la Marina chilena La Rosa de los Andes, capitaneado por el Comandante Illingworth, que también atacó para esa fecha la isla de Taboga.
Este personaje de la historia latinoamericana, a los pocos años de prestar sus servicios a México, asumió la presidencia de su país. (1834). Para esa época aún no se había pagado la deuda y en diciembre de ese mismo año los representantes de Venezuela, y Nueva Granada, acordaron en Bogotá, dividirse el pago de la deuda mexicana ya que desde 1830, se había desintegrado la Gran Colombia. Ecuador acepto posteriormente el acuerdo que determinaba que los tres países deudores se dividían la deuda de la manera siguiente: Nueva Granada pagaría el 50% o sea 31,500 libras esterlinas, Venezuela pagaría el 28.5% o sea 17,955 libras esterlinas, y Ecuador el 21.5% o sea 13,545 libras esterlinas.
Para 1857, todavía la deuda no se había cancelado a pesar de los intentos de cobro por parte de México. Un año antes en 1856, México había decidido vender el crédito al 50% de su valor a una casa bancaria denominada “Martínez del Río y Hermanos” donde participaban los hermanos panameños José Pablo, Gregorio José y Ventura Martínez del Río. Esta poderosa familia se había radicado en México en 1823, cuando Don Ventura Martínez Retes, procedente de Panamá llegó a México con sus hijos José María, Manuel María, Gregorio José, María Dolores, Ventura de la Cruz y José Pablo. Su esposa, la panameña Ana del Río ya había fallecido.
“Ventura trajo una fortuna nada despreciable que se incrementó en México mediante préstamos privados que le redituaban lucrativas tasas de interés”. La familia panameña Martínez del Rio tenía extensas propiedades en México y en Texas y eran propietarios de los terrenos donde posteriormente se levantó la residencia de Los Pinos que por muchos años fue residencia de los Presidentes de México.
En ese mismo año de 1857, la empresa de los Martínez del Rio contrataron los servicios legales del talentoso jurista panameño el Dr. Justo Arosemena, para que realizara la cobranza. El Dr. Arosemena cuando asume el cargo de apoderado ya había ocupado el cargo de Presidente del Estado Federal de Panamá. En ejercicio del poder conferido publica en Bogotá un folleto titulado “Apelación al Buen Sentido y a la Conciencia Pública en la Cuestión de la Acreencia Mejicana “.
Posteriormente, en mayo de 1858, el Dr. Arosemena vuelve a reclamar el pago de la deuda a los Senadores y Representantes a través de un enjundioso artículo titulado la Deuda Mexicana. “Dignaos, decía ,prestar muy especial atención a un negocio que afecta el crédito y el honor de la República “Las gestiones del Dr. Arosemena dieron al final frutos positivos y el 29 de junio de 1862, se emitió el decreto firmado por el Presidente Tomás Cipriano Mosquera y Rafael Núñez ,Secretario del Tesoro y Crédito (Ambos vivieron en. Panamá durante largas temporadas incluso Mosquera tuvo negocios de extracción de perlas en la Isla de San Miguel y Núñez estaba casado con la chiricana Dolores Martínez Gallegos y Candanedo. Posteriormente llegó a ocupar la Presidencia de Colombia)
En el decreto señalado se acuerda el pago por la suma de 443,207 pesos, que incluía los intereses, para cancelar el porcentaje de la deuda correspondiente a Colombia. En el decreto también se señala la aceptación del acuerdo de pago por parte del Dr. Arosemena, en representación de los acreedores. El porcentaje de la deuda correspondiente a Venezuela se pagó en 1903, luego de emitirse un Laudo Arbitral en la Corte de la Haya, lugar donde fue presentada la reclamación. En los archivos de la Haya aparece los detalles de la reclamación y los nombres de los herederos de la familia Martínez el Rio en esa época (Case Del Rio. México vs Venezuela 1903) La suma que se obligaba pagar a Venezuela fue de ciento dos mil libras esterlinas.
La porción de la deuda que tenía que pagar Ecuador no se había cancelado todavía en 1983, al cumplirse el Bicentenario del natalicio del ilustre Expresidente Vicente Rocafuerte, que fue el que autorizó el histórico préstamo. La descendencia de los panameños Martínez del Rio, todavía para esa época, mantenían vivas las esperanzas de recuperar la totalidad de la acreencia. El Estado ecuatoriano no ha publicitado si en las últimas tres décadas ha cancelado los fondos de la llamada deuda Rocafuerte o deuda mexicana, la deuda que salvo en 1826, el prestigio en Europa de la Colombia de Bolívar, a la que nos integramos los panameños por nuestra propia voluntad en 1821.

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1 COMENTARIO

  1. Muy buen artículo Dr. Zúñiga. Poco conocido en nuestro medio. Lo felicito por su trabajo de investigación y el recordarnos de estos episodios de nuestra historia. Siempre será importante recordar estos acontecimientos que gravitaron en el quehacer nacional y sus protagonistas

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