La CIA pinchaba desde el G2

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Durante el periodo de la dictadura militar, no había militares en la Procuraduría General de la Nación (PGN), ni agentes de los estamentos de seguridad en las fiscalías.

“El G2 actuaba conforme a las leyes. No había presencia militar en los despachos de los fiscales o armando casos como lo hace en la actualidad el Consejo de Seguridad”, dijo el mayor Felipe Camargo, quien se desempeñó como segundo al mando del G2 Inteligencia Militar, del que fue oficial ejecutivo. Camargo aseguró que hay muchas diferencias entre del antiguo G2 y el actual Consejo de Seguridad Nacional (CSN).

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Pocos años después de su ingreso a la Guardia Nacional, tras graduarse como oficial de Caballería en 1973 en la Escuela Militar de Chorrillos, Perú, Camargo cumplió tareas de inteligencia. Se le asignaron misiones clandestinas, entre otras, entrenar las tropas destinadas a atacar blancos dentro de la antigua Zona del Canal y acciones de infiltración en el exterior.

Realizó cursos en la Escuela de Inteligencia de la Guardia Nacional, de contra inteligencia en Cuba e Israel y de guerra política en Taiwán. También hizo cursos en la desaparecida Escuela de Las Américas en el antiguo Fuerte Gulick y en Fort Benning, Georgia.

El antiguo G2 estaba amparado por la Ley 20 que creó las Fuerzas de Defensa y se le imponía el principio de obediencia debida. Funcionaba como una organización militar, parte del Estado Mayor.

“No se hacían trabajos de investigación criminal. Eso le tocada al Departamento Nacional de Investigaciones, que se conocía como el DENI”, dijo Camargo. Por ser un organismo de investigación criminal, el DENI coordinaba con la Fiscalía Auxiliar de la PGN. No tenía presencia física en esa institución.

El G2 orientaba sus labores a la seguridad nacional, defensa territorial, prevención de sabotajes y terrorismo. Había seguidores del derrocado expresidente Arnulfo Arias, conspirando desde Costa rica, Miami y Venezuela. Y militares exiliados, que habían sido expulsados de las filas de la Guardia Nacional, que también representaban amenazas.
“El G2 funcionaba de manera ofen-siva, empleando todos los métodos de captación de información para adelantarse a los acontecimientos”, precisó. La información que se recolectaba, se utilizaba para identificar blancos, amenazas y seguimiento. “Pocas veces hubo sorpresas”, aseguró Camargo.

El G2 también era el responsable de las relaciones internacionales con otras organizaciones similares como el FBI y el Mossad y activida-des internacionales de movimien-tos de guerrillas. Enlace con EE UU “Se mantenía un enlace con el Grupo 470 de Inteligencia Militar de Estados Unidos. Había una casa en Fuerte Armador para las reuniones formales. Otro grupo se manejaba con la CIA, la DEA y Aduanas de Estados Unidos”, añadió Camargo. El cerebro del G2 era la Sección de Archivos Centralizados, donde se recopilaba toda la información interna y externa con valor de inteligencia.

La Sección de Asuntos Sindicales y Estudiantiles daba seguimiento a las actividades de las organizaciones sindicales y estudiantiles, donde se mantenían agentes infiltrados. Había un control nacional, en coordinación con las zonas militares provinciales, sobre los permisos de armas, los movimientos de inmigrantes y visitantes extranjeros a través de las fronteras y los aeropuertos.

Otras las de las actividades del G2 eran las operaciones sicológicas, conocidas como OPSIC. El G2 también realizaba labores de contra inteligencia. Esa rama cumplía tareas de espionaje y control político, puesto que el régimen daba seguimiento a conspiradores, en el interior y el exterior, que podían fraguar atentados. La contra inteligencia infil-traba a todas las organizaciones y recopilaba información con valor de inteligencia.

Las bandas criminales locales estaban infiltradas, como parte del control y defensa interna. El resultado: No había asaltos a bancos, ni secuestros. “El trabajo se hacía de manera discreta y sin protagonis-mo”, comentó Camargo.
Recordó que se realizaban operaciones de intercepciones telefónicas en conjunto con la CIA. El G2 tenía capacidad, en ese entonces, de interceptar simultáneamente 100 líneas telefónicas, repartidas, 60 para la CIA y 40 para el G2.
Justificó la existencia del G2 porque el país estaba en un ambiente de guerra y debían mantenerse a la ofensiva. “Actualmente no es así.

En un gobierno democrático no hay razón de ser para que opere un Consejo de Seguridad”, afirmó. Aseguró que todo se tramitaba por una sola vía. “O sea, del Comandante Jefe y de este al G2. Si los gringos querían saber algo, hacían la consulta o requerimiento de inteligencia. Por ejemplo, abordar barcos de bandera panameña en alta mar. Les era prohibido tener su propia red de informantes en cada agencia o ministerio del gobierno panameño”, resaltó. Eso ha cambiado. “En la actualidad los gringos mantienen su red de informantes pagados en cada institución del gobierno, inclusive dentro de la Policía Nacional y del Consejo de Seguridad”, afirmó Camargo.

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